La acidez estomacal frecuente no debe considerarse normal. Cuando la sensación de ardor o el reflujo gastroesofágico aparecen de manera recurrente y afectan la calidad de vida, es recomendable acudir a un especialista para determinar su causa y recibir tratamiento, advirtió el gastroenterólogo del Hospital Nacional Dos de Mayo, Carlos Nureña.
El especialista explicó que el reflujo ocurre cuando el contenido ácido del estómago asciende hacia el esófago y, en algunos casos, puede llegar hasta la garganta o la boca. Esta situación puede generar sensación de ardor y otras molestias.
“Si el reflujo ocurre más de dos veces por semana y afecta mi calidad de vida, se debe buscar atención. Si estoy comiendo y siento que la comida no está pasando, también debo buscar atención”, señaló Nureña.
Reflujo prolongado puede lesionar el esófago
Cuando el reflujo gastroesofágico persiste durante un periodo prolongado y no recibe tratamiento, puede provocar inflamación, lesiones e incluso úlceras en el esófago.
El médico explicó que, en algunos pacientes, el reflujo crónico puede generar modificaciones en el revestimiento del esófago, una condición conocida como esófago de Barrett. Esta alteración está asociada con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de esófago.
Por ello, no se recomienda minimizar los episodios recurrentes de acidez ni recurrir a la automedicación. La evaluación médica permite determinar la causa de los síntomas y establecer el tratamiento que corresponda.
Estas señales requieren atención médica
El especialista recomendó consultar a un médico cuando la acidez sea frecuente o intensa, especialmente si aparece acompañada de determinadas señales de alarma.
Entre ellas se encuentran la dificultad o dolor al tragar, la sensación de que los alimentos quedan atascados, la pérdida de peso sin una causa aparente y los vómitos persistentes.
La presencia de estos síntomas requiere una evaluación profesional para descartar complicaciones y determinar el origen de las molestias.
¿Qué hacer para reducir el reflujo?
Algunas medidas pueden contribuir a disminuir los episodios de reflujo. El especialista recomendó evitar las comidas abundantes, mantener una alimentación rica en fibra, realizar actividad física de manera regular y mantener un adecuado consumo de agua.
Otra recomendación importante es no acostarse inmediatamente después de comer. Según Nureña, permanecer en posición horizontal poco después de ingerir alimentos puede favorecer el ascenso del contenido gástrico hacia el esófago.
Por ello, aconsejó esperar al menos dos horas después de comer antes de acostarse, como parte de las medidas para reducir los episodios de reflujo.