Un reciente análisis del Unicef ha puesto en evidencia una brecha preocupante en la agenda política rumbo a las elecciones generales: solo siete planes de gobierno contemplan propuestas concretas para reducir el impacto de las emergencias en niñas, niños y adolescentes. Así lo advirtió Javier Álvarez, representante del organismo en el país, al presentar los resultados del estudio en el programa Ampliación de Noticias.
El informe evaluó cómo los partidos políticos incorporan en sus propuestas temas clave vinculados a la infancia y adolescencia, en un contexto marcado por la recurrencia de emergencias climáticas, el riesgo del Fenómeno El Niño y altos índices de violencia sexual y trabajo infantil. Si bien la mayoría de agrupaciones reconoce la importancia de la educación y la salud, Unicef advierte que la prevención de desastres sigue siendo un aspecto marginal en la mayoría de los planes.
Educación y salud, los temas más abordados
Según explicó Álvarez, entre el 80 % y 90 % de los partidos políticos ha incluido en sus programas compromisos relacionados con aprendizajes básicos, lucha contra la anemia y la desnutrición, acceso al agua segura, conectividad a Internet y reducción de la brecha de infraestructura escolar. Estos temas, señaló, reflejan una coincidencia general sobre las prioridades sociales del país.
Sin embargo, el análisis de Unicef revela que esta coincidencia no se replica cuando se trata de preparación ante desastres, un aspecto clave considerando que alrededor de 250 mil niños y adolescentes podrían verse afectados por los impactos del Niño Costero ya declarado. “No solo se trata de responder a la emergencia, sino de prepararnos antes de que ocurra”, subrayó el representante del organismo internacional.
Emergencias y niñez: una deuda pendiente
Uno de los hallazgos más críticos del estudio es que solo siete partidos políticos han incorporado propuestas específicas sobre gestión del riesgo de desastres con enfoque en la niñez. Para Unicef, esta omisión es especialmente grave en un país altamente vulnerable a inundaciones, huaicos y sequías, fenómenos que afectan de manera desproporcionada a los menores de edad.
Álvarez recordó que las emergencias no solo generan pérdidas materiales, sino que interrumpen la escolaridad, agravan la pobreza y exponen a niños y adolescentes a mayores riesgos de explotación laboral y violencia. “La prevención debería ser un eje central de cualquier plan de gobierno que se tome en serio los derechos de la infancia”, remarcó.
Trabajo infantil y violencia: temas relegados
El informe también advierte que el trabajo infantil apenas aparece en siete programas políticos, a pesar de que miles de menores continúan insertos en actividades económicas peligrosas o informales. A ello se suma la escasa atención a la violencia contra niños, niñas y adolescentes, un problema estructural que, según Unicef, sigue normalizado en varios contextos sociales.
En particular, Álvarez expresó su preocupación por la violencia sexual, que afecta mayoritariamente a niñas y adolescentes. Muchos de estos casos —señaló— derivan en embarazos adolescentes y, en algunos contextos, en matrimonios tempranos, situaciones que truncarían de manera irreversible los proyectos de vida de las víctimas.
Embarazo adolescente y factores culturales
El representante de Unicef alertó que regiones como Loreto mantienen cifras elevadas de embarazo adolescente, lo que evidencia la persistencia de factores como la falta de oportunidades, la complacencia cultural, una débil respuesta estatal y, en algunos casos, acuerdos familiares para encubrir situaciones de violencia sexual.
“Cuando hablamos de matrimonio adolescente, estamos hablando de cercenar un futuro”, afirmó Álvarez, al subrayar que estas prácticas vulneran derechos fundamentales y perpetúan ciclos de pobreza y exclusión. Para el organismo, enfrentar este problema requiere políticas públicas integrales, presupuesto sostenido y voluntad política.
PREVI: prevención desde las escuelas
Como parte de las recomendaciones, Unicef insistió en la necesidad de implementar a nivel nacional el Programa de Prevención de Violencia (PREVI) en las escuelas. Este programa, que el organismo viene apoyando desde hace varios años, busca fortalecer la educación sexual integral, la identificación temprana de situaciones de violencia y los mecanismos de denuncia.
Álvarez destacó que la violencia no se limita a casos extremos, sino que se manifiesta en entornos cotidianos como las escuelas, los hogares y algunas instituciones públicas. “No podemos dejar este tema bajo la alfombra”, enfatizó, al reconocer a los siete partidos que sí incluyeron estas propuestas y exhortar a los demás a incorporarlas.
El pronunciamiento de Unicef plantea un desafío directo a la clase política en plena campaña electoral: colocar a la niñez y adolescencia en el centro de las políticas públicas, no solo en el discurso, sino en propuestas concretas frente a emergencias, violencia y desigualdad estructural.