Incertidumbre sobre un pleno extraordinario
El presidente del Congreso de la República, Fernando Rospigliosi, evitó precisar si convocaría a un pleno extraordinario dentro del plazo reglamentario de 15 días en caso se presenten las 78 firmas necesarias para debatir las mociones contra el presidente José Jerí. El pronunciamiento se dio en medio de una creciente tensión política tras revelarse reuniones extraoficiales del jefe de Estado con el empresario chino Zhihua Yang.
En diálogo con RPP, Rospigliosi señaló que la eventual convocatoria dependerá de “la situación que se presente en ese momento”, dejando abierta la posibilidad de que el debate se postergue, pese a lo establecido en el Reglamento del Congreso.
El plazo de 15 días y la semana de representación
De acuerdo con las normas parlamentarias, si un grupo de congresistas logra reunir 78 firmas, el titular del Legislativo debe convocar a un pleno extraordinario en un plazo máximo de 15 días. Sin embargo, Rospigliosi sostuvo que existen factores que podrían impedirlo, como la Semana de Representación, que está próxima a iniciar.
“El problema es que la siguiente semana es semana de representación y eso no se puede cambiar porque está en el Reglamento”, explicó. Añadió que, durante este periodo, no es posible realizar sesiones plenarias, lo que complica el calendario legislativo en un contexto político ya cargado.
Cambios en la semana de representación
El presidente del Congreso también recordó que la Mesa Directiva aprobó una medida excepcional: no se pagarán viáticos ni pasajes a congresistas ni a sus asesores durante las semanas de representación previas a las elecciones. Según Rospigliosi, se trata de una señal de austeridad, aunque subrayó que ello no modifica la obligación de cumplir con esa semana parlamentaria.
“Es una semana de representación peculiar, pero sigue siendo semana de representación”, afirmó, insistiendo en que este factor limita la posibilidad de convocar un pleno en ese lapso.
“Yo no puedo convocar por iniciativa propia”
Rospigliosi fue enfático en señalar que no tiene iniciativa propia para convocar un pleno extraordinario. Según explicó, solo existen dos vías: una convocatoria realizada por el presidente de la República o una solicitud respaldada por 78 firmas de congresistas.
“Si yo quisiera, si estuviera loco por realizar un pleno, no puedo. Yo no tengo iniciativa”, sostuvo, deslindando cualquier responsabilidad directa en la eventual demora del debate parlamentario.
Agenda fija y debate limitado
El titular del Legislativo también aclaró que, de concretarse un pleno extraordinario, este tendría que realizarse con agenda fija, lo que implica que no se podrían incorporar otros temas ni modificar el orden del debate, a diferencia de una sesión ordinaria.
Este detalle es relevante en un contexto donde diversas bancadas buscan ampliar la discusión a otros temas vinculados a la crisis política y a la conducción del Congreso.
¿Daría un paso al costado?
Consultado sobre si renunciaría a la Presidencia del Congreso en caso José Jerí sea removido del cargo, Rospigliosi respondió que “nadie lo sabe” y evitó adelantar escenarios. En lugar de ello, reveló que también existe una moción de censura en su contra, lo que, a su juicio, evidencia un intento coordinado por remover a ambas autoridades.
“Hay seis mociones contra Jerí, pero también hay una contra mí”, señaló, asegurando que ciertos sectores buscan primero sacarlo de la Presidencia del Congreso y luego al jefe del Estado.
Denuncia de un intento de desestabilización
Rospigliosi atribuyó estas acciones a lo que denominó el bloque “caviar y comunista” dentro y fuera del Parlamento. Según el legislador, el objetivo de estos grupos sería desestabilizar al país en un momento crítico, a pocas semanas de las elecciones generales.
“Ellos lo que quieren es tumbar al presidente de la República y a mí, a los dos”, afirmó, reforzando la idea de una ofensiva política conjunta contra la actual conducción del Estado.
Defensa de la estabilidad y las instituciones
Finalmente, el presidente del Congreso sostuvo que los ataques en su contra se deben a su postura en defensa de la estabilidad política, la institucionalidad y el respaldo a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Aseguró que estas posiciones generan rechazo en sectores que, según él, mantienen influencia en el sistema judicial.
En ese contexto, Rospigliosi evitó proyectar escenarios futuros y remarcó que cualquier decisión dependerá de cómo evolucionen las mociones y del cumplimiento estricto del Reglamento del Congreso.