Pedro Castillo volvió a desafiar la autoridad judicial en su juicio oral por el golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022. Durante la instalación de la audiencia, el expresidente se negó a identificarse y aprovechó la ocasión para calificar el proceso como un “mamarracho”. “Aquí deberían estar los que el 7 de diciembre decidieron acabar con mi vida y la de mi familia”, dijo Castillo, descalificando así la legalidad del juicio. La presidenta de la sala, visiblemente molesta, tuvo que intervenir y le pidió tener cuidado con sus expresiones.
El incidente se suma a una serie de provocaciones de Castillo durante las audiencias previas. En esta ocasión, el expresidente y tres de sus exministros se enfrentan a cargos de rebelión por el fallido intento de golpe. Junto a Castillo, están acusados Betssy Chávez, ex primera ministra; Aníbal Torres, exasesor presidencial; y Willy Huerta, exministro del Interior. La Fiscalía ha solicitado penas de prisión que van desde 15 hasta 34 años para los implicados.
A lo largo de la audiencia, se presentaron testimonios clave de testigos que podrían arrojar más luz sobre el rol de Betssy Chávez en el golpe de Estado. Entre ellos, un exchofer y colaboradores cercanos a la exfuncionaria, quienes han relatado cómo se movilizó durante los días críticos de diciembre de 2022. La declaración de estos testigos se considera crucial para reforzar la acusación de rebelión contra los implicados.
El enfrentamiento de Castillo con la sala refleja su actitud desafiante frente a un proceso judicial que considera injusto. Con el juicio aún en curso, se espera que nuevas pruebas y testimonios sigan influyendo en el desarrollo del caso, mientras el exmandatario y sus exministros continúan enfrentando las consecuencias de sus acciones durante el fallido golpe.