En medio de la carrera electoral hacia el Senado, el candidato de Fuerza Popular, Carlos Tubino, ha desatado una tormenta política y social tras sus recientes declaraciones sobre el embarazo infantil y la violación de menores. Durante una entrevista en un podcast de Latina, el exlegislador habría cuestionado la veracidad de las denuncias de abuso sexual, sugiriendo que, en algunos casos, estos hechos podrían ser fruto de decisiones consentidas.
“No siempre son violaciones. A veces también son noches de placer y después se hace la denuncia de violación”, afirmó Tubino. Sin embargo, el marco legal peruano establece que las niñas y adolescentes menores de 14 años no tienen capacidad legal para consentir relaciones sexuales. Ante la insistencia de la conductora sobre este punto, el candidato se limitó a responder: “Puede suceder, he dicho”.
El negacionismo frente a la estadística del horror
En 2025, se registraron 993 casos de menores de entre 0 y 14 años obligadas a enfrentar embarazos forzados, una situación que el Comité de Derechos Humanos de la ONU califica como una forma de tortura cuando se impide el acceso al aborto terapéutico.
El candidato fujimorista ratificó su rechazo a la interrupción del embarazo incluso en casos de riesgo de vida para la menor, argumentando que judicialmente quedan muchos «trapos sueltos» y que las acusaciones suelen ser falsas. Sus palabras se dieron en el contexto de la controversia que rodea a la congresista Milagros Jáuregui, acusada de instrumentalizar a niñas sobrevivientes de abuso en un albergue para respaldar su agenda política y religiosa.
Fisuras en Fuerza Popular: El rechazo interno
La magnitud de las declaraciones ha obligado a la cúpula de Fuerza Popular a marcar una distancia inusual. Miguel Torres, candidato a la segunda vicepresidencia en la plancha de Keiko Fujimori, calificó lo ocurrido como “terrible e indignante”. Torres fue enfático al señalar que el uso o la minimización de la violencia contra niñas cruza una línea ética que ningún actor político debería traspasar.
“A las niñas no se les utiliza ni se les instrumentaliza para imponer visiones personales. No se puede normalizar lo inaceptable”, declaró Torres a través de sus redes sociales, evidenciando un control de daños ante lo que se perfila como un golpe a la imagen del partido en un sector sensible del electorado.
Un debate sobre educación y derechos
Mientras Tubino sostiene que el problema del embarazo infantil debe encararse exclusivamente con «educación» para salir de la pobreza, diversas organizaciones civiles advierten que su discurso promueve la impunidad de los agresores. La exposición de menores en albergues y la normalización de la violencia sexual en el discurso político plantean un desafío urgente para las instituciones encargadas de la protección de la infancia en el Perú.