En el marco de su campaña presidencial, el líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, presentó una propuesta de seguridad que busca el aislamiento absoluto de los criminales más peligrosos del país. La iniciativa consiste en la creación de colonias penitenciarias en las zonas más remotas e inhóspitas de la selva peruana, específicamente cerca de las fronteras con Ecuador y Colombia, bajo un régimen de justicia militar y jueces sin rostro.
López Aliaga explicó que estos centros, inspirados en el antiguo penal de El Sepa, estarían ubicados en áreas sin acceso a internet ni comunicación externa. Según el candidato, el objetivo es trasladar de inmediato a extorsionadores y sicarios capturados en flagrancia hacia “la selva más profunda”, evitando que las redes criminales sigan operando desde el interior de las cárceles convencionales.
Fauna amazónica como seguridad
Uno de los puntos más polémicos de su planteamiento es el uso de la biodiversidad local como mecanismo de contención. El exalcalde de Lima señaló que la geografía y la fauna silvestre actuarían como vigilantes naturales para disuadir cualquier intento de escape.
“Las víboras son la mejor frontera natural, porque están las shushupe y la jergón ahí. Si el delincuente se escapa, muere. Solito buscó su muerte”, afirmó López Aliaga, enfatizando que estas condiciones extremas garantizarían que los internos no retornen a la sociedad.
Trabajo forzado y reforma judicial
El plan no solo contempla el encierro, sino también la implementación de trabajos forzados. Los reclusos serían obligados a realizar labores de desbroce y construcción para ampliar los mismos penales, utilizando su propia mano de obra para el mantenimiento de las colonias. “Hay que hacerlo trabajar… con la misma mano de obra de estos asesinos”, sentenció.
López Aliaga aseguró que, de no implementarse estas medidas en la gestión actual, las ejecutará de forma “rápida” a partir del 28 de julio de 2026, asegurando que su equipo ya cuenta con el diseño y la localización de estos centros en lugares donde no existe población civil cercana.