Bernie Navarro, embajador designado de Estados Unidos en el Perú por el expresidente Donald Trump, arribó a Lima en medio de cuestionamientos por su falta de experiencia diplomática y por una investigación por presunto fraude en su país. Su llegada coincide además con el escándalo político local conocido como el “Chifagate”, lo que volvió especialmente comentada una de sus primeras declaraciones públicas: su entusiasmo por comer chifa.
Navarro llegó a la capital acompañado de su esposa peruana y su familia, y fue recibido por la encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Joan Perkins, junto a funcionarios peruanos. En sus primeras palabras ante la prensa, optó por un tono cercano y personal.
“Estamos muy entusiasmados de conocer nuestra nueva casa, hacerla sentir como nuestro hogar y, claro, comer comida chifa”, señaló el embajador, en una frase que rápidamente llamó la atención por el contexto político que atraviesa el Gobierno peruano.
El diplomático agradeció el recibimiento y destacó el trabajo previo de la misión estadounidense en el país. “Muchas gracias por la cálida bienvenida. La señora Perkins está haciendo una gran labor y haremos un gran equipo”, afirmó.
“Perú es un socio estratégico”
Navarro aseguró llegar al país con una agenda definida y altas expectativas sobre su gestión. “Llego con mucha energía y mucho entusiasmo, lleno de ideas”, indicó. Además, remarcó la importancia del Perú para los intereses de Estados Unidos.
“Perú es un país amigo. Tengo mi misión clara de hacer de los Estados Unidos un país más seguro, fuerte y próspero”, sostuvo.
El nuevo embajador deberá presentar sus credenciales ante el presidente de la República en los próximos días para quedar oficialmente acreditado. Su llegada ocurre además en un momento simbólico: el 2 de mayo se cumplen 200 años de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el Perú.
Prioridades de su gestión: economía, comercio y seguridad
Durante su arribo, Navarro subrayó la relevancia estratégica del vínculo bilateral. “Hemos trabajado juntos por 200 años por el beneficio de nuestras naciones y compartimos valores de libertad, democracia y comercio libre”, declaró.
Indicó que su gestión se enfocará principalmente en temas económicos, comerciales y de seguridad, y adelantó una relación cercana con la Cancillería peruana. “Perú es importante. Tenemos mucho que hacer. Vamos a trabajar en la promoción de la libertad económica, el comercio y la seguridad”, afirmó.
Tras su acreditación oficial, aseguró que buscará mantener un diálogo permanente con las autoridades peruanas. “Confío poder mantener con ustedes un diálogo constante y productivo para compartir más sobre el importante trabajo que realizamos juntos”, señaló.
Como gesto personal, Navarro anunció que uno de sus primeros actos será familiar: visitar la iglesia donde se casó. “Nuestra familia va a visitar la iglesia La Virgen del Pilar”, comentó.
Un nombramiento bajo la lupa en Estados Unidos
Bernie Navarro no es diplomático de carrera. Fue nombrado embajador en mayo de 2025 por Donald Trump y confirmado por el Senado estadounidense el 18 de diciembre. Desde entonces, su designación ha generado críticas en Estados Unidos.
Diversos sectores han cuestionado su falta de trayectoria diplomática y la existencia de una investigación federal por presunto fraude, vinculada al uso de fondos públicos durante la pandemia en el marco de un programa de ayuda económica para empresas. Aunque el proceso sigue en curso y no existe sentencia, el antecedente ha sido señalado como un factor que empaña su nombramiento.
Navarro es residente de Puerto Rico, de ascendencia cubana, y se ha desempeñado como empresario, educador y líder cívico, con experiencia en finanzas y desarrollo inmobiliario. Sin embargo, críticos consideran que la embajada de Estados Unidos en el Perú requiere un representante con mayor experiencia diplomática, especialmente en un contexto político regional complejo.