Keiko Fujimori, la lideresa de Fuerza Popular y candidata a la presidencia de Perú, propuso en el programa con Milagros Leiva salir del Pacto de San José para implementar los jueces sin rostro. Además, declaró que aquellos políticos que la han criticado durante años son ahora quienes enfrentan problemas legales.
Fujimori subrayó que sus detractores han intentado desviar la atención de sus propias deficiencias, usando su figura como un «chivo expiatorio». «Me vienen insultando desde hace 25 años, y han tratado de ponerme como excusa», exclamó Fujimori.
Keiko Fujimori sobre el Pacto de San José
La candidata se posicionó en desacuerdo con la propuesta de la pena de muerte, sugiriendo en cambio que Perú se retire del Pacto de San José. «Creo que hay que implementar jueces sin rostro», afirmó, argumentando que este sería un paso necesario para combatir la delincuencia.
Fujimori argumentó que la inseguridad no solo afecta a los transportistas y comerciantes en las calles, sino también al mismo sistema judicial. Dijo que este fenómeno de temor se relaciona con una sensación de impunidad que afecta a algunos jueces en el momento de tomar decisiones.
«Keiko tiene la culpa»
En la conversación, la candidata afirmó que quienes han gobernado son las personas que hoy están en prisión. «Durante muchos años han tratado de señalar y ponerme como excusa “Keiko tiene la culpa”, pero quienes han gobernado son las diferentes personas que hoy lamentablemente están en prisión, son ellos los que tenían la responsabilidad de transformar los presupuestos y lo recursos del estado en beneficio directo a la población», declaró la candidata.
Además, Fujimori instó a los ciudadanos a informarse correctamente sobre el plan de gobierno de Fuerza Popular. «Les pido a quienes no han tomado una decisión que no voten con el hígado, sino con la cabeza y el corazón», comentó.
¿El Perú imitará el modelo Bukele?
Respecto a la infraestructura penitenciaria, Fujimori planteó la construcción de cuatro cárceles comunes y una de máxima seguridad similar a la edificada en El Salvador por el presidente Nayib Bukele. No obstante, aseguró que su gestión superaría la velocidad de ejecución salvadoreña, proyectando terminar la obra en solo 7 meses.
En cuanto a la operatividad de la Policía Nacional, su plan de gobierno contempla un cambio drástico en la distribución del personal: busca que el 70% de los efectivos que hoy realizan labores administrativas pasen a patrullar las calles, dejando solo un 30% en oficinas para retomar el control territorial y premiar a los agentes que cumplan con una labor destacada.
En su discurso, propuso que la implementación de jueces sin rostro podría ser una solución temporal. Adicionalmente, sugirió que los presos deberían trabajar para asegurar su propia alimentación dentro de los centros de reclusión, planteando un enfoque más estricto en el sistema penitenciario.