¿Ingreso libre a la universidad? Roberto Sánchez durante su intervención en el debate combinó experiencia personal, crítica política y una agenda ambiciosa en educación y salud. Sánchez inició con una crítica frontal: “usted es increíble, señora Keiko Fujimori. Habla de becas y, sin embargo, el presidente del Congreso ha incrementado el presupuesto. Eso es una inconsistencia”, señaló.
El candidato fue más allá: “no le creemos”, marcando distancia con la propuesta de su contendora. Apelando a su historia personal, Sánchez reforzó su mensaje: “de cada 10 que deben ingresar a la universidad, solo 3 lo logran. Yo lo he vivido, soy hijo de la educación pública. Yo no tengo tío que me regale mis estudios”.
Con ello, buscó conectar con sectores que enfrentan barreras de acceso a la educación superior.
La propuesta clave: ingreso libre a la universidad
El momento central llegó con su propuesta más ambiciosa: “este va a ser el gobierno de la revolución educativa”, afirmó. Y añadió: “eso lo vamos a traducir convirtiendo el ingreso a la universidad como libre y universal”.
La iniciativa apunta a eliminar las restricciones actuales de acceso, aunque plantea interrogantes sobre su viabilidad y financiamiento. Sánchez también planteó aumentar la inversión: “la educación no debe tener menos del 6% del PBI”.
Además, pidió reconocer al magisterio: “tenemos que reconocer también al maestro”, incluyendo la renovación docente en educación superior.
Salud mental y atención gratuita
En el ámbito de salud, propuso garantizar atención gratuita en el primer nivel: “creemos que hay que garantizar la atención gratuita”.
También puso énfasis en la salud mental: “un psicólogo por colegio”, señalando que “hoy la salud mental no es una prioridad”. Asimismo, planteó elevar el presupuesto en salud entre el 6% y 9% del PBI.
La intervención de Sánchez dejó clara su apuesta: transformar el sistema educativo y sanitario con mayor inversión estatal y acceso universal. En un debate marcado por la confrontación, su propuesta de ingreso libre a la universidad se posicionó como una de las más radicales —y debatibles— de la jornada.