El congresista Guido Bellido, integrante de la bancada de Podemos Perú, salió en defensa de la elección de su colega José María Balcázar como presidente del Congreso y, por consiguiente, nuevo jefe de Estado interino tras la salida de José Jerí. Bellido calificó como una decisión «acertada» el cambio de mando, desestimando las advertencias de otros parlamentarios, como Fernando Rospigliosi, quienes consideran un riesgo el ascenso de una figura con antecedentes tan cuestionados.
Consultado sobre la idoneidad ética de Balcázar —recordado por sus polémicos comentarios sobre el consentimiento en menores y su expulsión del Colegio de Abogados de Lambayeque—, Bellido utilizó una respuesta mordaz para minimizar los cuestionamientos. El parlamentario sentenció que la elección fue un rechazo directo a figuras de la oposición, señalando que «frente a Maricarmen Alva, aunque sea una zapatilla ganaría», subrayando que el cambio era necesario para terminar con la gestión anterior.
Las tres misiones críticas del gobierno de Balcázar
Bellido intentó desviar el foco de las críticas personales hacia Balcázar, argumentando que el nuevo presidente interino tiene una agenda clara que debe priorizar para garantizar la estabilidad del país en este periodo de transición. Según el congresista, el mandato de Balcázar se centrará en tres pilares fundamentales que la ciudadanía exige tras la crisis política:
- Conducir un proceso electoral imparcial y transparente hacia julio de 2026.
- Garantizar la continuidad de la inversión pública y las obras en los gobiernos regionales y locales.
- Ejecutar acciones directas y eficaces contra el avance de la inseguridad ciudadana.
Para Bellido, estas prioridades deben estar por encima de los juicios éticos sobre el pasado del mandatario, enfatizando que lo fundamental es evitar la inestabilidad que representaba mantener al anterior titular del pliego parlamentario.
Injerencia de Vladimir Cerrón y postura oficial
Otro punto de tensión abordado por Bellido fue la influencia de Vladimir Cerrón, quien desde la clandestinidad ha solicitado cambios en la cúpula policial, como la salida del general Óscar Arriola. Pese a la condición de prófugo de la justicia que mantiene el líder de Perú Libre, Bellido minimizó la gravedad de que un investigado intente pautar la agenda de la nueva Mesa Directiva.
El parlamentario indicó que Cerrón, como cualquier otro ciudadano, tiene derecho a expresarse a través de sus redes sociales y que sus opiniones deben ser tomadas en cuenta. No obstante, dejó en manos de José María Balcázar la responsabilidad de ceder o no ante dichas presiones políticas. Esta postura deja entrever un panorama complejo para el nuevo gobierno interino, que deberá navegar entre las exigencias de sus aliados y el escepticismo de una opinión pública que observa con cautela su legitimidad.