El ministro del Interior, Juan José Santiváñez, se prepara para un viaje oficial que lo llevará a Bruselas (Bélgica) y La Haya (Países Bajos), tras recibir la autorización de la presidenta Dina Boluarte. Esta salida del país, programada del 3 al 9 de marzo de 2025, se enmarca dentro de su participación en una Reunión Ministerial del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior y la Unión Europea, convocada por la ministra del Interior de Ecuador, Mónica Palencia.
Un viaje bajo el radar
La autorización del viaje fue formalizada en una resolución suprema publicada en una edición extraordinaria del Boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano. Durante su ausencia, el ministro de Educación, Morgan Quero, asumirá el despacho del Interior, una medida que subraya la importancia del cargo en un momento de creciente atención pública.
Sin embargo, este viaje no se da en un contexto cualquiera. Santiváñez se encuentra bajo la sombra de varias investigaciones fiscales, lo que ha llevado al ministro a presentar una serie de recursos judiciales para defenderse. La situación ha generado un clima de incertidumbre y ha puesto en el centro del debate la gestión del Mininter.
Tensión con la fiscalía
No solo el viaje de Santiváñez es noticia. El Ministerio del Interior ha anunciado que presentará una denuncia constitucional contra la fiscal de la Nación, Delia Espinoza, por presuntas infracciones al marco constitucional y omisión de actos funcionales. Este movimiento se produce tras la decisión de la Fiscalía de retirarse de una mesa de trabajo destinada a desarrollar el ‘Protocolo de Actuación Interinstitucional de Investigación del Delito’, algo que el Mininter considera una afectación a su lucha contra el crimen.
La dualidad de la misión de Santiváñez —diplomática en el exterior y defensiva en el ámbito interno— refleja la complejidad del panorama político actual. Mientras busca fortalecer las relaciones de Perú con Europa en el ámbito de la seguridad, también enfrenta desafíos significativos que podrían repercutir en su gestión y en la estabilidad del gobierno de Boluarte.
Un Futuro Incierto
El viaje del ministro Santiváñez es, sin duda, un reflejo de los tiempos tumultuosos que vive el país. Con un pie en la diplomacia y otro en la defensa ante la justicia, su regreso podría determinar no solo su futuro político, sino también el rumbo de una cartera que ha sido crucial en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado en Perú.
Así, mientras Santiváñez se prepara para abordar un avión hacia Europa, el país observa atentamente los acontecimientos. La combinación de su misión internacional y las tensiones internas promete mantener a la opinión pública en vilo durante los próximos días.