Un nuevo escándalo sacude el entorno del actual presidente, José María Balcázar. Según una investigación del dominical Panorama, una exalumna suya de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, identificada como Carla Bustíos Arteaga, logró convertirse en proveedora del Estado con una velocidad asombrosa tras mantener una reunión privada en el despacho congresal del entonces parlamentario en agosto de 2021.
El reportaje detalla que Bustíos, quien era bachiller en derecho y conocía a Balcázar por su rol como jurado de tesis en Lambayeque, pasó de no tener vínculos laborales con el sector público a obtener una orden de servicio por 16 mil soles en apenas 72 horas. La precisión de las fechas ha levantado serias sospechas sobre una presunta injerencia política en el proceso de selección.
La «mágica» cronología de las 72 horas
El dominical reconstruyó paso a paso los movimientos de Bustíos Arteaga, evidenciando una celeridad administrativa poco común en el Estado peruano:
- 18 de agosto de 2021: Carla Bustíos paga la tasa para inscribirse en el Registro Nacional de Proveedores (RNP), paso obligatorio para contratar con el Estado.
- 19 de agosto de 2021: Su registro entra en vigencia. Ese mismo día, a las 12:06 p. m., ingresa a la oficina 304 del Congreso para reunirse con José María Balcázar.
- 20 de agosto de 2021: Solo 24 horas después de la visita, obtiene su primera orden de servicio por S/16,000 dentro del gobierno de Perú Libre.
Para el equipo periodístico, resulta difícil de explicar cómo un proceso de contratación estatal, que usualmente toma semanas de evaluación, se resolvió al día siguiente de una visita al despacho del ahora presidente.
La defensa de Bustíos: «Fue un concurso público»
Al ser consultada por los reporteros de Panorama, Carla Bustíos negó tajantemente que su exprofesor haya intercedido por ella. «¿Usted sabe cuánto demora que se contrate una orden de servicio?», cuestionó a la prensa, intentando normalizar la situación. Según su versión, su contratación fue producto de una convocatoria pública donde compitió con otros postores.
Sin embargo, al ser presionada sobre por qué se dio de alta como proveedora justo un día antes de visitar a Balcázar, la bachiller no pudo precisar los detalles del supuesto concurso, limitándose a decir que el doctor «no tenía nada que ver» con su éxito laboral. A pesar de sus descargos, la fiscalía podría tomar este reportaje como base para iniciar una indagación por presunto tráfico de influencias.
Vínculos académicos bajo sospecha
El reportaje también resalta que la relación entre ambos no era estrictamente profesional, sino académica y de larga data en la ciudad de Chiclayo. Balcázar, conocido por su influencia en la Universidad Pedro Ruiz Gallo, habría sido una figura clave en la etapa formativa de Bustíos, lo que añade una capa de cuestionamiento ético a la posterior reunión en el Congreso y el inmediato beneficio económico obtenido por la exalumna.