La reciente encuesta nacional urbano-rural de CIT Perú, realizada entre el 16 y 20 de enero de 2026, revela un nuevo panorama en las preferencias electorales. Rafael López Aliaga (Renovación Popular) consolida su posición en el primer lugar con un 15.1%, experimentando un ligero ascenso de dos puntos respecto al mes anterior. Le siguen Keiko Fujimori (Fuerza Popular) con 9.3% y el actor Carlos Álvarez (País Para Todos), quien se posiciona en el tercer lugar con 6.6%.
El estudio, desarrollado en 23 ciudades con una muestra de 1220 personas, ubica en posiciones posteriores a César Acuña (6%), Alonso López Chau (4.8%), Yonhy Lescano (3%) y Mario Vizcarra (2.5%), este último mostrando una tendencia a la baja según los analistas. Un dato relevante es que el 18.5% de los encuestados afirma que no votaría por ninguno de los candidatos presentados, mientras que el 14.8% aún no define su posición.
Crisis de confianza en el Ejecutivo
En el ámbito de la gestión actual, la popularidad del presidente José Jerí atraviesa su momento más crítico. Su aprobación cayó al 30%, lo que representa una pérdida de 10 puntos en solo un mes y un descenso acumulado de 25 puntos desde noviembre pasado. Por el contrario, su desaprobación escaló hasta el 57.9%, siendo la región centro del país donde se registra el mayor rechazo con un 62.6%.
Esta caída libre en la percepción ciudadana estaría vinculada a cuestionamientos sobre la transparencia del mandatario. El 50.6% de los peruanos considera que las reuniones de Jerí con empresarios chinos en un restaurante local —a donde acudió utilizando una capucha para ocultar su identidad— generan sospechas directas de actos de corrupción. Asimismo, el 82.7% de la población califica de forma negativa la gestión del Gobierno en materia de seguridad ciudadana.
José Manuel Saavedra, presidente de CIT Perú, señaló que el descontento social se sustenta tanto en las dudas éticas que rodean la figura presidencial como en la falta de resultados concretos frente a la criminalidad. Con un alto porcentaje de votos blancos y viciados aún en juego, el escenario hacia las elecciones generales de 2026 permanece abierto y marcado por la desconfianza hacia las instituciones actuales.