A pesar de haber transcurrido ya los primeros días de enero, el Gobierno del Perú aún no ha oficializado la denominación que llevará el año 2026 en la documentación estatal. Hasta este lunes 5 de enero, el decreto supremo correspondiente no ha sido publicado en el diario oficial El Peruano, paso indispensable para que el nombre del año entre en vigencia obligatoria.
La asignación de una denominación anual es una tradición administrativa que se remonta a la década de 1960, cuando fue institucionalizada durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry. Desde entonces, cada inicio de año el Poder Ejecutivo aprueba, mediante decreto supremo refrendado por el Consejo de Ministros, el membrete que deben utilizar todas las entidades públicas del país.
Publicación en El Peruano
De acuerdo con información oficial, la disposición aún se encuentra en trámite. Mientras no sea publicada en El Peruano, las entidades del Estado continúan utilizando el membrete vigente hasta el cierre de 2025, a la espera de la nueva denominación que regirá durante los próximos doce meses.
La publicación en el diario oficial no es un formalismo menor: solo a partir de ella la denominación adquiere validez legal y carácter obligatorio en ministerios, gobiernos regionales, municipalidades, organismos autónomos y demás dependencias públicas. En el sector privado, su uso es opcional.
Una tradición simbólica y administrativa
Aunque la denominación del año no crea derechos ni obligaciones adicionales, cumple una función simbólica y administrativa. En la práctica, suele reflejar prioridades políticas, conmemoraciones históricas o mensajes que el Ejecutivo busca destacar en la agenda pública.
En años recientes, los nombres asignados han respondido a coyunturas específicas. Para 2025, el Gobierno adoptó la denominación “Año del Bicentenario de José Faustino Sánchez Carrión”, en homenaje al ideólogo de la independencia y figura clave en la redacción de la primera Constitución. En otros periodos, se ha optado por alusiones a la recuperación económica, la institucionalidad o aniversarios nacionales.
Expectativa institucional
Fuentes de medios oficiales y privados coinciden en que el anuncio debería producirse en los próximos días, conforme al procedimiento habitual. Hasta entonces, el inicio formal del año administrativo 2026 permanece incompleto, a la espera de un decreto que, aunque simbólico, marca el ritmo y la identidad del aparato estatal durante todo el periodo.