Cárceles menos llenas, millonario ahorro para el Estado

Medida del MINJUSDH permitiría reducir hacinamiento carcelario y destinar millonarios recursos a infraestructura y servicios públicos.

por Edgar Mandujano

El deshacinamiento penitenciario Perú ahorro se perfila como una de las estrategias más relevantes del Ejecutivo para enfrentar la crisis carcelaria y, al mismo tiempo, optimizar el uso de los recursos públicos. Según informó el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Luis Jiménez Borra, esta política permitiría al Estado ahorrar más de S/ 3,636 millones en infraestructura penitenciaria.

El anuncio se dio tras un operativo inopinado en el penal de Tumbes, uno de los más hacinados del país, donde la población supera hasta cinco veces su capacidad. ¿Es sostenible seguir construyendo más cárceles frente al crecimiento de la población penitenciaria? Para el Gobierno, la respuesta pasa por reducir el hacinamiento mediante medidas estructurales.

Actualmente, el Perú enfrenta una situación crítica con más de 105 mil internos en centros penitenciarios, lo que evidencia la urgencia de aplicar soluciones que vayan más allá de la ampliación de infraestructura.

Ahorro millonario en infraestructura penitenciaria

El ministro detalló que el impacto económico del deshacinamiento penitenciario Perú ahorro se basa en la reducción proyectada de 24,739 unidades de albergue. Cada una de estas unidades tiene un costo promedio de S/ 147,000, lo que incluye servicios básicos, seguridad y espacios para actividades productivas.

Este cálculo permite dimensionar el ahorro potencial, que supera los S/ 3,600 millones. Se trata de recursos que podrían ser destinados a otros sectores prioritarios como salud, educación o infraestructura vial.

¿En qué podría invertirse ese dinero? Según el titular del sector, el monto permitiría financiar hospitales, escuelas, carreteras y otras obras que beneficien directamente a la población más vulnerable.

Menos cárceles nuevas, más eficiencia

El impacto del deshacinamiento penitenciario Perú ahorro también se traduce en la reducción de proyectos de construcción. De acuerdo con las estimaciones oficiales, se evitaría la edificación de aproximadamente 41 penales con capacidad para 600 internos.

Asimismo, se dejarían de construir 20 establecimientos de mayor tamaño para 1,200 internos, o incluso ocho megapenales con capacidad para 3,000 personas cada uno. Estas cifras reflejan la magnitud del ahorro proyectado.

El costo de estas infraestructuras es significativo. Un penal de menor escala puede requerir cerca de S/ 88.2 millones, mientras que un megapenal puede superar los S/ 441 millones, dependiendo de factores como ubicación, acceso a servicios y licencias sociales.

Hacinamiento: un problema estructural

El caso del penal de Tumbes evidencia la gravedad de la situación. Durante el operativo liderado por el ministro, se constató una sobrepoblación que quintuplica la capacidad del establecimiento.

Este escenario se repite en varios centros penitenciarios del país, donde el hacinamiento afecta no solo las condiciones de vida de los internos, sino también la seguridad y el funcionamiento del sistema.

¿Puede el sistema penitenciario sostener este nivel de sobrepoblación? Especialistas coinciden en que no, y advierten que el problema requiere soluciones integrales que incluyan reformas legales y políticas de reinserción.

Alternativas más allá de construir penales

El enfoque del deshacinamiento penitenciario Perú ahorro plantea una estrategia distinta: reducir la presión sobre el sistema mediante alternativas legales, programas de reinserción social y el uso eficiente de los recursos.

El ministro Jiménez Borra subrayó que esta política no solo responde a criterios económicos, sino también a un enfoque humanitario. Mejorar las condiciones en los penales es clave para garantizar derechos fundamentales y facilitar la rehabilitación de los internos.

En ese sentido, el ahorro generado permitiría fortalecer programas orientados a la reintegración de las personas privadas de libertad a la sociedad.

Refuerzo del sistema penitenciario

Como parte de las medidas complementarias, el Gobierno anunció la convocatoria para incorporar a 500 nuevos agentes penitenciarios y personal de apoyo profesional al Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

Estos nuevos trabajadores recibirán capacitación antes de integrarse al sistema, con el objetivo de mejorar la gestión y seguridad en los establecimientos penitenciarios.

¿Será suficiente este refuerzo para enfrentar la crisis? Aunque representa un avance, el desafío sigue siendo amplio y requiere una combinación de medidas sostenibles en el tiempo.

Una estrategia con impacto social y económico

El deshacinamiento penitenciario Perú ahorro se presenta como una política con doble impacto: por un lado, mejora las condiciones en los centros penitenciarios; por otro, libera recursos que pueden ser utilizados en sectores clave.

En un contexto de limitaciones presupuestarias, la posibilidad de redirigir más de S/ 3,600 millones cobra especial relevancia. La decisión de apostar por esta estrategia podría marcar un cambio en la forma en que el Estado aborda el sistema penitenciario.

De cara al futuro, el reto será implementar estas medidas de manera efectiva y sostenida, garantizando que el ahorro proyectado se traduzca en beneficios concretos para la ciudadanía.

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