Balcázar visitó a Castillo antes de asumir la presidencia

Un informe periodístico revela que José María Balcázar ingresó al penal de Barbadillo para reunirse con Pedro Castillo quince días antes de convertirse en presidente de la República.

por Edgar Mandujano

Un nuevo elemento se suma al debate político en torno al gobierno de transición. Un reportaje del diario El Comercio reveló que el hoy presidente de la República, José María Balcázar, sostuvo una reunión con el expresidente Pedro Castillo en el penal de Barbadillo, apenas quince días antes de asumir la jefatura del Estado.

Según la investigación periodística, Balcázar ingresó al establecimiento penitenciario bajo el argumento de realizar labores de fiscalización, una prerrogativa constitucional que asiste a los parlamentarios. Sin embargo, la duración del encuentro —cercana a las dos horas— y el momento en que se produjo han despertado suspicacias en diversos sectores políticos y de la opinión pública.

Una visita registrada en Barbadillo

El ingreso de Balcázar al penal de Barbadillo quedó consignado en los registros oficiales del centro de reclusión, confirmando que el encuentro con Castillo se produjo dentro de las instalaciones penitenciarias. De acuerdo con el informe, la reunión se extendió por aproximadamente 120 minutos, un tiempo considerable tratándose de una visita bajo la figura de fiscalización.

La revelación ha generado cuestionamientos debido a la cercanía temporal entre la visita y la posterior elección de Balcázar como presidente interino de la República, tras la destitución de José Jerí. Para diversos analistas, este antecedente adquiere relevancia en un contexto marcado por la desconfianza ciudadana hacia la clase política y la fragilidad institucional.

Observaciones sobre los protocolos del INPE

Uno de los puntos más sensibles del informe apunta a presuntas irregularidades en el ingreso al penal. Según la investigación, la visita se habría producido en un día que no figuraba dentro del cronograma regular de visitas establecido por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

Las normas penitenciarias contemplan horarios y días específicos para las visitas, incluso en el caso de autoridades. El hecho de que Balcázar haya ingresado fuera de estos parámetros ha encendido las alertas sobre un posible uso discrecional de la figura de fiscalización parlamentaria para sostener una reunión con un interno específico.

Desde el entorno del Ejecutivo no se han brindado mayores precisiones sobre si se solicitó una autorización especial o si se siguieron protocolos extraordinarios para concretar el encuentro.

La fiscalización como argumento legal

José María Balcázar justificó su visita señalando que se encontraba ejerciendo funciones de fiscalización, una atribución reconocida por la Constitución que permite a los congresistas supervisar el funcionamiento de entidades del Estado, incluidos los centros penitenciarios.

No obstante, especialistas en derecho constitucional han señalado que, si bien la fiscalización es una facultad legítima, su aplicación debe responder a criterios de interés público y no a encuentros personalizados que puedan interpretarse como gestos políticos, especialmente en periodos sensibles previos a cambios de gobierno.

El hecho de que la visita haya estado dirigida específicamente a Pedro Castillo, y no a una inspección general del penal, es uno de los elementos que ha motivado el debate.

Reacciones y lectura política

La revelación del encuentro se produce en un escenario de alta polarización política, con un Ejecutivo transitorio que ha prometido concentrarse en garantizar elecciones limpias y estabilidad institucional. Para críticos del gobierno, la visita refuerza la percepción de vínculos políticos previos que no fueron transparentados oportunamente.

Otros sectores, en cambio, sostienen que la reunión no constituye necesariamente una irregularidad, aunque reconocen que el momento y la falta de información detallada alimentan la suspicacia ciudadana.

Por ahora, no se ha informado de la apertura de una investigación formal por parte del Ministerio Público, aunque el registro de la visita ya forma parte de los antecedentes documentados sobre las relaciones políticas en torno a Castillo durante su reclusión en Barbadillo.

Un antecedente que vuelve al centro del debate

En un país marcado por la inestabilidad política y la sucesión acelerada de presidentes, episodios como este adquieren especial relevancia. La visita de Balcázar a Castillo antes de asumir la presidencia se suma a una serie de hechos que siguen siendo examinados bajo la lupa pública, en momentos en que el gobierno busca legitimarse como garante de una transición ordenada.

Mientras no se esclarezcan completamente las circunstancias del encuentro y los motivos específicos que lo sustentaron, el episodio continuará alimentando el debate sobre los límites entre la fiscalización parlamentaria y las relaciones políticas en contextos de crisis institucional.

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