El breve periodo de José María Balcázar al frente del Ejecutivo parece no haber convencido a la ciudadanía. Según la última encuesta nacional urbano-rural de Ipsos para Perú21, la aprobación del presidente encargado ha sufrido una estrepitosa caída, pasando del 24% al 14% en menos de tres semanas. El rechazo a su gestión se consolida en un 67% a nivel nacional, cifra que escala hasta el 70% en Lima.
Balcázar, quien asumió tras la censura de José Jerí el pasado 18 de febrero, enfrenta un escenario de desafección acelerada. El estudio revela que la población percibe con escepticismo el rumbo del Gobierno, marcado por la inestabilidad política y la reciente crisis de desabastecimiento de gas natural, factores que han debilitado su ya escaso capital político.
Gabinete Miralles bajo cuestionamiento
La situación para la presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, es igualmente crítica. Su desaprobación alcanza el 64%, con apenas un 12% de respaldo ciudadano. Este panorama se agrava considerando que el trabajo de campo se realizó antes del anuncio del polémico paquete de medidas para enfrentar la escasez de GNV, el cual ha sido duramente criticado por gremios empresariales y usuarios.
El equipo ministerial tiene una cita crucial el próximo miércoles 18 de marzo, fecha en la que acudirán al Congreso de la República para solicitar el voto de confianza. El resultado de esta presentación será determinante para la supervivencia de un Ejecutivo que, de momento, carece de luna de miel con el electorado.
Seguridad e institucionalidad en rojo
La encuesta de Ipsos también evaluó sectores clave:
- Interior: El ministro Hugo Alberto Begazo de Bedoya registra un 60% de desaprobación, reflejo del persistente avance del sicariato y las extorsiones.
- Congreso: La gestión de Fernando Rospigliosi en la Mesa Directiva tampoco logra repuntar, situándose con un 69% de rechazo y una aprobación que cayó al 17%.
Con una economía presionada por el alza de combustibles y una percepción de inseguridad al alza, el gobierno de Balcázar llega a su primer mes con indicadores de debilidad que complican la gobernabilidad en el corto plazo.