La elección de José Balcázar como nuevo presidente interino de la República continúa generando fuertes reacciones en el escenario político. Esta vez fue Alianza para el Progreso (APP) la que expresó una posición crítica y de alerta frente a lo ocurrido en el Parlamento, señalando que el resultado no fue únicamente producto de una votación regular, sino de acuerdos políticos no transparentes que terminaron favoreciendo a sectores de izquierda.
A través de un comunicado oficial difundido este miércoles, APP sostuvo que la designación de Balcázar, tras su elección en el Congreso de la República, responde a negociaciones “bajo la mesa” en las que habrían participado bancadas que públicamente se presentan como opositoras a Perú Libre, pero que en los hechos terminaron inclinando la balanza a su favor.
Acusaciones por votos ocultos en el Congreso
El pronunciamiento apunta directamente a Renovación Popular, agrupación liderada por el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga. Según APP, los votos de esta bancada habrían sido decisivos para que Perú Libre lograra imponer su opción en la conducción del Poder Ejecutivo transitorio.
“El resultado evidencia una profunda hipocresía política: se proclaman principios en público, pero se actúa de manera contraria en las decisiones clave”, señala el comunicado, en un tono que refleja el nivel de tensión entre las fuerzas parlamentarias tras la reciente crisis institucional.
La elección de Balcázar se produjo en un contexto de alta volatilidad política, luego de la censura y vacancia del anterior jefe de Estado, lo que obligó al Congreso a activar los mecanismos constitucionales para garantizar la continuidad del gobierno.
APP marca líneas rojas: no a indultos ni beneficios
Uno de los puntos más enfáticos del pronunciamiento de APP es su rechazo absoluto a cualquier intento de indulto o beneficio penitenciario para el expresidente Pedro Castillo o para el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón.
“Desde Alianza para el Progreso dejamos una posición clara y firme: no permitiremos ningún intento de indulto ni beneficios”, advierte el texto, en una clara señal de que la bancada mantendrá una postura vigilante frente a eventuales decisiones políticas o judiciales que se impulsen desde el nuevo equilibrio de poder.
Este punto cobra especial relevancia en medio de versiones y especulaciones sobre posibles recomposiciones de alianzas en el Congreso, así como sobre el rol que podría asumir el Ejecutivo interino en temas sensibles vinculados a procesos judiciales en curso.
Tres prioridades urgentes para el nuevo escenario político
Más allá de las críticas, APP también definió lo que considera las tres tareas urgentes que debe asumir el país bajo la conducción de José Balcázar. La primera es garantizar elecciones limpias, transparentes y con legitimidad, en un contexto marcado por la desconfianza ciudadana hacia las instituciones y por el desgaste del sistema político.
La segunda prioridad es enfrentar con decisión la inseguridad ciudadana, uno de los principales problemas que afectan a las familias peruanas. APP subrayó la necesidad de devolver la tranquilidad a la población mediante acciones concretas y coordinadas entre el Ejecutivo, el Congreso y las autoridades locales.
La tercera línea de acción está vinculada a la estabilidad económica. El partido advirtió que cualquier decisión en materia fiscal, monetaria o de inversión debe tomarse con responsabilidad para evitar escenarios de desestabilización que afecten el empleo, los precios y la confianza de los mercados.
Vigilancia política y defensa institucional
En la parte final del comunicado, APP reafirma que mantendrá una actitud de vigilancia permanente frente a las decisiones del nuevo gobierno interino y del Parlamento. “Estaremos vigilantes y firmes en la defensa de la democracia, la institucionalidad y el respeto a la voluntad de los peruanos”, señala el documento, fechado en Jesús María el 19 de febrero de 2026.
Este pronunciamiento se suma a una serie de reacciones de distintos partidos políticos tras la elección de Balcázar, reflejando un Congreso fragmentado y un escenario político aún inestable, a pocos meses de un proceso electoral que será clave para redefinir el rumbo del país.
Mientras tanto, el Ejecutivo interino enfrenta el reto de gobernar con legitimidad, contener las tensiones políticas y responder a las demandas ciudadanas en un contexto de alta polarización y escrutinio público.