La feria Expo Agua Perú llega a su duodécima edición consolidada como la principal plataforma del país para conectar innovación y gestión del recurso hídrico. Lo que nació como un espacio técnico ha evolucionado hacia un encuentro multisectorial que reúne a operadores de servicios, gobiernos locales y regionales, organizaciones comunitarias, empresas proveedoras, universidades y cooperación internacional. Durante tres días en el Jockey Plaza de Lima, la agenda girará en torno a un punto crucial: cómo transformar la enorme brecha de acceso al agua y saneamiento en una oportunidad de desarrollo sostenible.

“El gran aporte de Expo Agua es que reúne, en un solo espacio, toda la oferta tecnológica disponible y la pone frente a quienes tienen la demanda más urgente”, resume el científico Bram Willems, presidente del comité organizador. No se trata de un evento de diagnósticos repetidos, sino de soluciones concretas. En los pabellones convivirán desde plantas de tratamiento de agua potable y residual, sistemas de desalinización y tecnologías de monitoreo digital, hasta innovaciones en biorremediación, reciclaje de residuos para fertilizantes y generación de energía limpia a partir de subproductos.
BRECHAS PERSISTENTES Y AMENAZAS EMERGENTES
El telón de fondo sigue siendo dramático: millones de peruanos aún carecen de agua potable segura y saneamiento adecuado. Esta carencia golpea con mayor fuerza en comunidades rurales y asentamientos urbanos periféricos, donde el costo de una conexión domiciliaria puede ser decenas de veces superior al de un barrio formal.
Pero a esa deuda estructural se suman problemas emergentes, cada vez más visibles por el cambio climático. Willems alerta sobre el proceso de acidificación de algunas fuentes altoandinas. El caso de la laguna Palcacocha, en la Cordillera Blanca, es emblemático: sus aguas están mostrando señales de acidificación, fenómeno que podría convertirla en una “espada de Damocles” para Huaraz y sus alrededores. “Son procesos silenciosos: cuando se hacen evidentes ya es tarde, y la única salida son tecnologías muy costosas”, advierte. Por eso destaca proyectos piloto como el de la Universidad Cayetano Heredia, que trabaja en biorremediación natural para revertir o contener la acidificación.

La advertencia no es menor: así como el retroceso glaciar ha cambiado la disponibilidad de agua en la sierra, la alteración química de lagunas puede comprometer no solo ecosistemas, sino también la seguridad hídrica de ciudades enteras.
DESALINIZACIÓN Y NUEVAS TECNOLOGÍAS
En la costa, donde vive más del 60 % de la población peruana, la de-salinización aparece como alternativa estratégica. Ya existen plantas en operación, sobre todo vinculadas a la minería y algunos proyectos piloto urbanos, pero el reto es escalar su uso sin generar impactos ambientales adversos ni depender de tarifas inviables para los usuarios más pobres. “La desalinización no es una panacea. Requiere energía, inversiones altas y una gestión ambiental muy cuidadosa”, señala Willems.
A su juicio, la clave estará en modelos mixtos que combinen inversión pública, asociaciones público-privadas y financiamiento internacional. No se trata de reemplazar todas las fuentes tradicionales, sino de sumar soluciones diversificadas y resilientes.
EL PAPEL DE LA MUJER EN LA GESTIÓN DEL AGUA
Uno de los ejes más innovadores de Expo Agua es el énfasis en la equidad de género en la gestión de los recursos hídricos. Willems compara el rol de las juntas de agua con el de las ollas comunes en los barrios populares: cuando son lideradas por mujeres, suelen mostrar mayor eficiencia, transparencia y visión comunitaria.
“El agua exige atención al detalle, constancia y mirada integral. Allí la perspectiva femenina aporta una lógica muy potente. No es casualidad que las experiencias más sostenibles se den en organizaciones lideradas por mujeres”, afirma. Este año, el evento dedicará un bloque específico a destacar casos exitosos de liderazgo femenino en juntas de agua rurales y urbanas.
DE PAÍSES BAJOS A ESTADOS UNIDOS: EL PAÍS INVITADO

En ediciones anteriores, Países Bajos jugó un papel decisivo como país invitado, sobre todo tras el Niño costero, con proyectos de reconstrucción que se convirtieron en referente de cooperación bilateral. En 2025, el país invitado será Estados Unidos, que llegará con una amplia delegación de empresas tecnológicas y operadores especializados.
Para Willems, el mensaje es claro: “El Perú no es un país pobre, sino un país rico mal gestionado. El agua es columna vertebral del desarrollo, pero suele quedar relegada al cuarto plano, hasta que nos cortan el servicio”, sentencia. La presencia norteamericana abre la posibilidad de nuevas alianzas en desalinización, digitalización y financiamiento de proyectos de gran escala.
EXPO AGUA COMO MERCADO Y VITRINA
Más allá de la exhibición tecnológica, Expo Agua se ha convertido en un mercado de oportunidades. Gobiernos regionales y locales llegan en busca de proveedores, empresas internacionales ven en el Perú un campo de expansión y las organizaciones comunitarias encuentran soluciones que pueden ser replicadas a menor escala. Esa confluencia de actores explica el éxito creciente de la feria y su relevancia como catalizador de proyectos.
Willems insiste en que el agua debe dejar de ser tratada como un tema secundario o de emergencia coyuntural. “El agua atraviesa todo: salud, educación, agricultura, energía. No podemos seguir viéndola como un asunto aislado”, remarca.



































