A sus 21 años, Elisa Costa se desplaza entre disciplinas. Es una bailarina que cambia de escenario sin perder el ritmo: danza, actuación y redes sociales se entrelazan en su rutina como si siempre hubieran estado destinadas a convivir. Polifacética, sí, pero no dispersa. La artista ha definido ya el siguiente paso en su carrera: expandir sus oportunidades más allá de las fronteras sin dejar de mantener un pie en Perú. "Mi base es Lima, pero estoy buscando proyectos también en México, Colombia y España", cuenta con un entusiasmo sostenido. La ambición es perceptible conforme explica todos los planes que tiene para este año.

ACTRIZ EN TRÁNSITO
Tras participar en Los Otros Concha, Costa inició un proceso de internacionalización que no se basa en apuestas ciegas, sino en conexiones concretas: un nuevo representante en Perú y vínculos con un mánager en Colombia.
Su objetivo no es exclusivamente el cine ni la televisión, sino cualquier proyecto que la rete. "Teatro, streaming, televisión, cine… lo importante es el guion, el personaje, el contenido. No el formato", resume.
Formada en teatro musical en AMDA College, en Nueva York, perfeccionó su técnica actoral y escénica en un entorno exigente y competitivo. De regreso en Lima, integró la Asociación Cultural Preludio, con la que participó en producciones teatrales de alto perfil. Entre ellas destacan Nací para quererte y Billy Elliot, dos musicales que le permitieron desplegar su registro vocal y corporal en escena, consolidándose como una intérprete integral.
En su afán por la excelencia, no ha escatimado en preparación. Actualmente toma clases de arco y flecha, equitación, acento neutro y combate escénico. "Una actriz debe estar lista para lo que sea. Nunca sabes qué te va a pedir un casting", señala. La aparente poca relación entre todas estas disciplinas responde a su interés de ser una actriz de acción. El entrenamiento, entonces, no es accesorio. Es parte del camino.

POLIFACÉTICA POR ESENCIA
El baile ha sido parte de su vida desde la infancia. Comenzó con marinera norteña, disciplina en la que compitió durante años, pero luego se aventuró en múltiples estilos: ballet, flamenco, contemporáneo, salsa, street jazz, tap. "Dime un estilo y probablemente lo he bailado", dice entre risas y sin pretensión. Esa versatilidad, lejos de ser decorativa, alimenta su trabajo actoral.
Aunque menciona a Millie Bobby Brown como una figura que le inspira por tener su misma edad y ya una carrera consolidada, Costa también reconoce influencias locales. Fiorella Luna, quien fue su hermana en una reciente serie, es su primera opción cuando necesita un consejo profesional. Y desde pequeña, admira el trabajo de Gisela Ponce de León, a quien ha podido conocer personalmente.
Costa ha logrado integrar su perfil artístico con su presencia en redes sociales, donde no solo muestra bailes o colaboraciones con marcas, sino también su versatilidad como actriz. Le interesa que su contenido conecte con lo que es y lo que quiere mostrar, sin caer en fórmulas vacías. En colaboraciones con marcas, ha incorporado su pasión por el género de acción en pequeños clips producidos por ella misma.
"Si alguien quiere comenzar en redes, lo primero que tiene que preguntarse es quién es y qué lo hace único", dice, como una especie de manifiesto personal.

Proyectos en marcha
Elisa formará parte de la segunda temporada de Los Otros Concha, aún por estrenar. También ha empezado a trabajar con amigos artistas en ideas que podrían convertirse en nuevos formatos para redes. Entre ellos, sketches o cortos diseñados específicamente para Instagram o TikTok. “Aún no puedo contar mucho, porque no hemos grabado nada aún. Pero sí puedo decir que van a ir saliendo cosas pronto”, adelanta.
Además de eso, ha comenzado a concebir un proyecto independiente de ficción para plataformas digitales, donde su rol como actriz se combinaría con la producción. "La idea es generar contenido de calidad hecho por jóvenes artistas peruanos para audiencias globales", señala. El proyecto aún no tiene título ni fecha, pero la intención está clara: explorar nuevos lenguajes desde el Perú.
La conversación con Elisa concluye con una idea que le ronda desde hace tiempo: la falta de apoyo institucional al arte en el Perú. Recuerda experiencias vividas en Argentina y Nueva York, donde la cultura tiene respaldo estatal. Sueña, a largo plazo, con fundar una academia que impulse a artistas nacionales.
Y como detalle final, se confiesa fan acérrima de los Rolling Stones. Ha ido a cinco conciertos alrededor del mundo. “Mi sueño, además de ser actriz de acción, es conocer a Mick Jagger”, dice, sin impostura ni exageración.
Como su mantra lo indica, todo lo hace desde el corazón. Y aunque su camino aún está en construcción, Costa avanza con paso firme. La historia recién comienza, pero ya tiene dirección. No corre: danza, actúa y busca constantemente algo nuevo por hacer. Es en este camino donde se descubren nuevas pasiones.



































