En el centro histórico de Lima, entre vendedores ambulantes y turistas con sombrero, una mujer camina decidida. Los transeúntes la miran, la reconocen, le sonríen, le gritan cosas. Algunos le piden una foto, otros se limitan a comentar al paso. “¡Estás regia, Sofía!”. Uno, más desinhibido, le lanza un piropo que raya en el acoso. Ella no se inmuta. Lo toma con diplomacia. "Era un señor mayor", dice más tarde, sin perder la sonrisa. Es Sofía Franco. Exconductora de televisión, figura mediática de largo aliento, y hoy, candidata a la alcaldía de Lima por el partido Fe en el Perú.
A sus 47 años, Franco da un paso formal hacia la política. Trae consigo una narrativa personal cargada de momentos complejos, aprendizajes domésticos y un largo camino en los medios. Estudió comunicación, ha sido reportera, conductora, corresponsal freelance para la cadena mexicana Imagen Televisión y hace poco participó en el reality El Gran Chef Famosos. Pero lo que hoy la motiva, dice, es el servicio.

VIVIR PARA SERVIR
"Desde niña, mi pasión fue la labor social", asegura. Sus padres nacieron con discapacidad auditiva y eso marcó su sensibilidad desde temprano. "Crecí con otra percepción del mundo. Con otras prioridades". Durante los años en que su esposo, Álvaro Paz de la Barra, fue alcalde de La Molina, impulsó desde fuera de la oficina varios proyectos sociales. Sin sueldo, sin cargo, pero con presencia.
"Llevé agua a zonas que no tenían, ayudé en temas veterinarios, en talleres para niños con discapacidad. Me organizaba con los vecinos, tocaba puertas. Era algo muy orgánico, muy real". Por eso, según comenta, no le resulta ajeno pensar en política institucional. "Lo que cambia ahora es que quiero asumir un cargo. Asumir la responsabilidad desde adentro".
UNA PROPUESTA CON ROSTRO HUMANO
A diferencia de otros candidatos, su postulación no parte de una trayectoria partidaria tradicional. Llega con la experiencia de haber trabajado en la calle como reportera, como ciudadana y como madre. "He sido una desempleada más, buscando el pan para mi hijo. Sé lo que cuesta. Sé lo que es tener que reinventarse. Y también sé que las mujeres, en este país, cargamos con todo".
Su plan municipal, aún no desarrollado completamente, está anclado en tres ejes: Lima que Cuida (seguridad, salud y espacios dignos); Lima que Impulsa (apoyo a madres, emprendedores y personas con discapacidad); y Lima que Respira (ecología, cultura y bienestar). Señala que ha estudiado gestión pública y liderazgo, y que cuenta con un equipo técnico, en su mayoría mujeres, que la acompañará en esta etapa.

RESISTENCIA MEDIÁTICA
Las críticas no han tardado. Algunos la acusan de buscar solo pasar la valla o ser la esposa del presidente del partido. Otros recuerdan el escándalo de 2020, cuando un episodio doméstico con Paz de la Barra se volvió tema nacional. Franco no evade el asunto. "Han pasado cinco años. Ya avancé. Me levanté como el ave Fénix. No soy perfecta, pero aprendí".
Al ser consultada sobre el rol que tendría su esposo, resaltó que no tendría mayor injerencia, ya que él se encuentra enfocado en la campaña presidencial de 2026. También ha recibido comentarios desde espacios de televisión. Magaly Medina, por ejemplo, cuestionó su candidatura por su falta de experiencia. Franco responde sin entrar en controversia: "La gente no es tonta. El público sabe distinguir el chisme de la acción. Yo sigo adelante".
LA IDEOLOGÍA Y LA CALLE
Sobre otras figuras políticas femeninas, se le preguntó por Susana Villarán, la primera mujer en ser elegida por votación para ocupar la alcaldía de Lima. "Qué pena que haya terminado así. Al principio nos sentíamos contentas por el género. Pero el poder puede llevarte a tomar malas decisiones, o quizás no te rodeas del equipo adecuado", reflexiona. También fue consultada por la actual gestión de Rafael López Aliaga, a quien evita confrontar directamente. “No voy a ser quien lo señale. Todos merecen respeto. Su gestión tiene que ser evaluada por los ciudadanos”, declara.
Sobre su posición política, se identifica con la derecha, aunque expresa admiración por la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum por su cercanía con la ciudadanía y su apertura al diálogo. "No es cuestión de etiquetas, sino de coherencia. Si dices que vienes a servir, sirve. Si dices que respetas al pueblo, escúchalo". Esa cercanía es lo que busca replicar con su electorado, convocando a profesionales de diversos rubros para conformar un equipo "de altura y con ideas frescas".
UNA VIDA CON CURVAS
Franco no niega sus antecedentes. En el pasado, los titulares sobre su vida personal fueron materia de escándalo. La mediática pelea con su esposo, los juicios en programas de espectáculos y el estigma de figura de farándula aún le pesan. “Pero ya avancé. Me he levantado y me he preparado en silencio. No soy perfecta, pero tengo temple”. Sabe también que esta candidatura implica exposición. “Van a decir muchas cosas. Pero yo estoy lista. Ya probé un poco de esta medicina y sé cómo manejarlo. No busco pelea. Busco construir”.
UN SALTO CON DIRECCIÓN
Hoy, mientras desarrolla su campaña, Franco continúa colaborando como freelance. No planea dejarlo por completo. En su tránsito de los sets de televisión al debate público, Sofía Franco intenta reconfigurar su rol: de figura conocida a aspirante política, de comentarista a gestora. Su candidatura no está exenta de ruido, y su historia despierta tanto simpatías como reservas. Pero su mensaje es que no quiere que la juzguen por lo que fue, sino por lo que está dispuesta a hacer.



