Escribe: ARQ. URB. Jorge Ruiz de Somocurcio
En medio del presumible caos que generará una profusión nunca antes vista de candidaturas para el gobierno del país, es saludable la aparición de algunas señales, que proceden de procesos de construcción de intereses comunes con una agenda compartida de cara al futuro. Me refiero al recientemente aprobado (31 de julio) Plan de Lima Norte, por el Concejo Metropolitano.
Lima ha tenido dos documentos rectores como carta de navegación los últimos años: i) el PRDC (Plan Regional de Desarrollo Concertado) a 2025 dirigido por Henry Pease, en el cual me cupo la responsabilidad del componente Urbano. ii) el PLANMET 2040 aprobado en 2022 durante la gestión del arquitecto Miguel Romero elaborado por el IMP.
Ambos documentos plantean las grandes ideas fuerza para el desarrollo de Lima. Se le reconoce como una megalópolis cuya influencia territorial llega hasta los denominados Norte Chico y Sur Chico. Adicionalmente hoy día, el Megapuerto de Chancay y la relación estratégica con China colocan a Lima en una nueva ruta de la seda económica mundial: el corredor Pacifico – Atlántico que la conectaría con 2000 millones de consumidores.
Quedaban pendientes instrumentos como los planes específicos que señalen la implementación concreta de las grandes ideas-fuerza, a través de la movilidad urbana, usos del suelo, zonificación, manejo ambiental, vivienda, promoción de la inversión.
El Plan de Lima Norte al 2034 es precisamente uno de esos instrumentos específicos que empezó a trabajarse desde abril de 2024 gracias a un acuerdo entre el Ministerio de Vivienda, con Hannia Pérez de Cuéllar y la Municipalidad Metropolitana.
El Plan comprende los Municipios de Comas, Independencia, Los Olivos, San Martin de Porres, Puente Piedra, Carabayllo, Sta. Rosa y Ancón con una población aproximada de 2.8 millones de habitantes. Conceptúa Lima Norte como un hub logístico, comercial e industrial en relación con el Megapuerto de Chancay y Lima y el Callao y la ciudad Bicentenario. Prevé una población adicional de un millón de habitantes y tal como lo señalaba el Plan Regional de Desarrollo Concertado al 2025 reforzando la tendencia de una gran ciudad autosostenible al norte de Lima.
Para consolidar esta tendencia, el Plan incorpora, entre sus proyectos estratégicos de conectividad, el Tren de Cercanías Norte-Chico y la vía peri-urbana así como la prolongación del Metropolitano. Faltaría incorporar la línea 3 del Metro llegando hasta Ancón.
El Plan Lima Norte tiene un horizonte de 10 años, reajustable cada año. Tiene una cartera de inversión de S/ 21 000 millones, alienta la formación de la Mancomunidad Norte integrando los distritos y fortalece los Comités Barriales.
En una primera revista a la propuesta, el balance es altamente positivo, especialmente por su naturaleza convocante y participativa. Como recomendaciones sugiero a) revisar el destino final del valle de Chillón como proveedor de agua, ambiente y alimentos y no alentar su urbanización b) promover la producción de vivienda realmente social para las familias más vulnerables c) escuchar a los miles de vecinos afectados por el periférico vial norte.
Y para introducirle racionalidad al debate político que se avecina con las elecciones, el Plan Lima Norte debería ser la hoja de ruta para los futuros alcaldes y gobernadores. No se necesita sacar conejos del sombrero. Simplemente demostrar que saben cómo contribuir a hacer realidad esa visión.


















