Entrevista realizada al gobernador del Cusco, Werner Salcedo, en el marco de Infracon, organizado por la Sociedad Nacional de Construcción e Ingeniería (SNCI) en Urubamba.
– Gobernador, ¿qué significa para Cusco acoger Infracon?
Es un espacio clave porque acerca al sector público y privado. Cusco no solo es turismo y patrimonio cultural, también requiere salud, educación, transporte y saneamiento. Aquí podemos proyectar obras que trasciendan al corto plazo.
– Usted ha afirmado: “Es falso que el Perú tenga plata”. ¿A qué se refiere exactamente?
El problema es el gobierno central, que ya no tiene capacidad de generar recursos. Reclamar es un diálogo vacío: se exige lo que no se tiene. Lo que corresponde ahora es comprometernos todos para atraer inversiones. En Cusco nos preparamos con proyectos concretos:
- El lote 58 de gas, que garantiza 15 años más de abastecimiento para el país.
- El proyecto minero Corcovado, que desde el próximo año generará alrededor de S/ 3,600 millones en impuestos.
Con eso queremos consolidarnos como corredor minero hacia Chumbivilcas y, en paralelo, potenciar el turismo como motor económico. Tenemos que ayudar al Gobierno nacional y espero que acepten esa ayuda, porque el gran problema sigue siendo el centralismo.
– Entonces no se trata de gestión deficiente, sino de falta real de caja.
Así es. Nosotros vamos a llegar al 100% de ejecución presupuestal, pero financieramente faltan recursos. Lo que debía transferirse mes a mes ya no cubre las necesidades de la región.
– Cómo golpea el centralismo en la práctica?
Los ministerios deciden desde Lima aunque tengan oficinas en Cusco. Eso duplica costos y dilata decisiones. Si nos entregaran los recursos directamente, optimizaríamos su uso. La actual estructura solo alimenta burocracia y mantiene a las regiones atadas.
– Un caso visible es Machu Picchu y la venta de boletos, donde se proyecta una pésima imagen al turista. ¿Qué está ocurriendo?
Hoy los boletos los administra el Ministerio de Cultura a través de la Dirección Desconcentrada. Eso genera desorden, colas y frustración en el turista. Necesitamos descentralizar la gestión: dar autoridad y administración a la región, con los ministerios como entes rectores. Solo así habrá orden y transparencia.
– Hablemos de infraestructura: Cusco impulsa un tren de cercanías. ¿Por qué ha dicho, en alusión al tren de López Aliaga, que no aceptarán “trenes chatarra”? Nosotros no aceptaremos trenes de segunda mano. Cusco tiene recursos: gas de Camisea, minería y agricultura. Si el Estado retribuye justamente lo que producimos, el tren de cercanías, de US$ 1,000 millones, es viable. La primera etapa será Aeropuerto de Chinchero–Cusco y luego se ampliará a Machu Picchu y La Convención, en asociación con Corea.
– Y el aeropuerto de Chinchero, ¿en qué punto se encuentra?
Se superaron los obstáculos. El expediente técnico está concluido en un 98–99% y ahora vienen las convocatorias a nuevas empresas para garantizar una ejecución transparente y eficiente. Se hace sí o sí.
– En paralelo, usted habla de las mancomunidades como alternativa al centralismo. ¿Cómo avanzan?
Estamos reactivando las mancomunidades:
- Amazonía, que agrupa ocho regiones.
- Los Andes, con la Expo Los Andes del 18 al 21 de septiembre, donde mostraremos lo mejor de la producción regional.
- Macro Sur, con Arequipa, Moquegua, Tacna, Puno y Madre de Dios.
En esa agenda figura el lote 76 (Tambopata–Candamo), que posee reservas de gas tres veces mayores a Camisea y podría asegurar 60 años de seguridad energética. Esa es la visión: proyectos macro que trasciendan lo regional y fortalezcan al país.