El interior del hogar, usualmente considerado el refugio más seguro, puede albergar un peligro silencioso durante los meses de sol. Expertos del Instituto Nacional de Salud (INS) han alertado sobre el incremento en la actividad de la araña casera o de rincón (Loxosceles), un arácnido cuyo veneno puede comprometer gravemente la salud e incluso causar la muerte si no se recibe atención oportuna.
Según Christopher Schwarz, especialista del Área de Animales Venenosos del INS, el aumento de la temperatura y la humedad —propios del verano y la temporada de lluvias— acelera el metabolismo, la alimentación y el desplazamiento de estos ejemplares dentro de las viviendas. Esta situación eleva la probabilidad de encuentros accidentales con los habitantes de la casa, reportándose anualmente entre 1,000 y 1,500 casos de loxoscelismo.
¿Cómo identificar la amenaza?
A diferencia de otras especies de aspecto más intimidante, la araña casera es pequeña, de color marrón y suele esconderse en rincones oscuros, detrás de cuadros, muebles o dentro de prendas de vestir guardadas por mucho tiempo.
El cuadro clínico que genera su picadura, conocido como loxoscelismo, se manifiesta inicialmente con un dolor punzante y agudo. “Es como si se apagara un fósforo directamente sobre la piel”, describe Schwarz. Si no se trata, la toxina provoca la necrosis (muerte del tejido), lo que en casos graves deriva en la necesidad de injertos cutáneos o, en su variante sistémica, en fallas orgánicas críticas que afectan pulmones y riñones.
Recomendaciones y respuesta inmediata
Ante la sospecha de una picadura, las autoridades sanitarias enfatizan la importancia de acudir de inmediato al centro de salud más cercano. La rapidez en la administración del suero antiloxoscélico es determinante para evitar complicaciones mayores.
Como medida preventiva, el INS recomienda realizar una limpieza profunda de los hogares, moviendo muebles y sacudiendo la ropa antes de usarla, especialmente en zonas costeras como Lima, donde la prevalencia de este arácnido es mayor. La prevención y el orden en los espacios domésticos son, hoy por hoy, la mejor defensa contra este habitante indeseado del verano.