La paralización del transporte formal en Lima y Callao redujo la oferta de unidades, impulsó el uso de colectivos informales y elevó las tarifas en los principales corredores de la ciudad.
El primer paro nacional de transportistas del año tuvo un impacto inmediato en la movilidad urbana de Lima y Callao. Desde las primeras horas de la jornada, miles de usuarios enfrentaron escasez de unidades, largas filas y el incremento de los pasajes, que en varios tramos llegaron a duplicarse.
La medida de fuerza, convocada en protesta por amenazas y atentados contra el gremio, obligó a que gran parte del transporte formal opere con flota reducida, generando un escenario aprovechado por colectivos informales para elevar sus tarifas.
Tarifas al alza y rutas afectadas
En rutas habituales, los precios comenzaron a subir desde temprano. El trayecto entre Puente Nuevo y Atocongo, que normalmente cuesta S/4, fue ofrecido hasta en S/5. Sin embargo, en recorridos más extensos el aumento fue mayor.
Usuarios que se desplazaban desde Chosica reportaron pagos de hasta S/15 por viajes que en días regulares cuestan S/8. Otros pasajeros indicaron que trayectos de S/2 pasaron a cobrarse en S/5, elevando de manera significativa el gasto diario en transporte.
“Voy a gastar más de treinta soles entre ida y vuelta”, señaló una usuaria, al explicar que tuvo que combinar varios vehículos ante la falta de buses formales. En la mayoría de casos, los pasajes se duplican según el punto de destino, obligando a algunos pasajeros a pagar hasta S/15 para completar sus recorridos.
Predominio del transporte informal
Con pocas unidades formales en circulación, los usuarios recurrieron a colectivos informales, especialmente en zonas como Ventanilla, Puente Nuevo, Pachacútec y La Victoria. En estos puntos, las tarifas pasaron de S/2 o S/3 a S/5, sin fiscalización visible.
Empresas que sí salieron a operar, como San Felipe, lo hicieron solo con una parte de su flota, lo que provocó aglomeraciones, buses con sobrecarga y viajes en condiciones de riesgo, con puertas abiertas y sin control policial efectivo.
Largas filas y demoras
Durante la mañana se registraron extensas colas en paraderos estratégicos como la avenida Néstor Gambeta y el óvalo Ventanilla, donde algunos pasajeros esperaron más de una hora para abordar una unidad.
Aunque varios usuarios expresaron comprensión frente a los reclamos del gremio, también manifestaron preocupación por los efectos colaterales del paro, que dificultaron el acceso al trabajo, centros educativos y servicios básicos.
Medidas laborales y contexto
Ante las dificultades de traslado, el Ministerio de Trabajo dispuso una tolerancia de cuatro horas para el ingreso a los centros laborales, precisando que este tiempo podrá ser compensado posteriormente, según coordinación entre empleadores y trabajadores.
La jornada se desarrolla en un contexto de tensión en el sector transporte, tras un inicio de año marcado por más de diez atentados contra conductores y empresas, con un saldo de al menos cuatro personas fallecidas. Mientras tanto, los usuarios continúan buscando alternativas para movilizarse en medio de tarifas elevadas e incertidumbre.