El acceso a una vivienda digna sigue siendo una de las principales deudas sociales en el país. El déficit de vivienda en Perú afecta a cientos de miles de familias que, pese a los programas estatales, no logran acceder a un hogar propio. En Lima, especialmente en las zonas periféricas, esta problemática se hace más visible y urgente.
Según el especialista en vivienda y construcción Percy Rojas, si bien el Estado ha impulsado iniciativas como Techo Propio y Mi Vivienda, estas no han sido suficientes para cubrir la creciente demanda habitacional. La brecha entre la oferta formal y la necesidad real de las familias continúa ampliándose.
Programas insuficientes frente a una demanda creciente
Los programas estatales han sido diseñados para facilitar el acceso a la vivienda; sin embargo, enfrentan limitaciones en cobertura, financiamiento y ejecución. ¿Por qué no logran cerrar la brecha? Una de las razones principales es que los subsidios y créditos no alcanzan a los sectores más vulnerables o informales.
El crecimiento urbano desordenado también agrava la situación. Muchas familias optan por asentamientos informales ante la falta de alternativas accesibles, lo que genera problemas adicionales como la ausencia de servicios básicos, inseguridad y precariedad estructural.
En este contexto, el déficit habitacional en Lima se convierte en un reflejo de una política pública que no logra articularse con la realidad social del país.
Carabayllo y los nuevos espacios de oportunidad
A pesar del panorama complejo, existen zonas donde aún es posible desarrollar soluciones habitacionales. Distritos como Carabayllo, en los conos de Lima, ofrecen terrenos accesibles para proyectos inmobiliarios dirigidos a sectores emergentes.
Aquí surge una pregunta clave: ¿puede el sector privado cubrir lo que el Estado no alcanza? Para especialistas como Rojas, la respuesta pasa por una mayor articulación entre ambos sectores. Sin esa coordinación, cualquier esfuerzo aislado será insuficiente.
El acceso a suelo urbano a precios razonables abre una ventana de oportunidad para familias que buscan salir de la informalidad y acceder a un hogar digno.
Frente a la limitada capacidad del Estado, el sector privado comienza a tomar protagonismo. Uno de los ejemplos es el megaproyecto Residencial Valle Nuevo, impulsado por Percy Rojas en Carabayllo.
Este proyecto contempla más de 5,000 viviendas en un área de 34 hectáreas, orientadas a familias que no cuentan con techo propio. La propuesta incluye cuotas desde S/400 mensuales y un sistema de financiamiento flexible, en el que solo se requiere el DNI como principal requisito.
La urgencia de una política integral de vivienda
El problema de fondo no es solo la falta de viviendas, sino la ausencia de una política integral que articule esfuerzos públicos y privados. El acceso a vivienda en Perú requiere planificación, inversión sostenida y una visión de largo plazo.
Especialistas coinciden en que el próximo gobierno deberá priorizar este tema dentro de su agenda. La vivienda no solo es un derecho básico, sino también un factor clave para la estabilidad social y el desarrollo económico.
“El Estado no puede hacerlo solo; la empresa privada está lista para contribuir”, señala Rojas, subrayando la necesidad de alianzas estratégicas.
¿Qué está en juego para las familias peruanas?
Para miles de familias, acceder a una vivienda propia representa mucho más que un techo. Significa seguridad, estabilidad y mejores oportunidades de vida. Sin embargo, mientras el déficit de vivienda en Perú continúe creciendo, ese objetivo seguirá siendo inalcanzable para muchos.
El reto es claro: cerrar la brecha entre la demanda y la oferta habitacional. La pregunta es si el país está dispuesto a asumirlo con la urgencia que requiere.