Un violento ataque se registró en una pollería del distrito de San Juan de Miraflores (SJM), luego de que una clienta se negara a pagar la cuenta por el consumo de dos cuartos de pollo. La administradora del local, Miriam Quispe, fue agredida con un producto inflamable, lo que le ocasionó quemaduras de segundo y tercer grado en piernas y espalda.
El hecho fue registrado por cámaras de seguridad del establecimiento y ocurrió cuando la víctima intentó mediar con la pareja que se negaba a cancelar el consumo.
Sustancia fue arrojada cerca de un horno
De acuerdo con la denuncia de la familia, tras el primer altercado la mujer abandonó el local y regresó cerca de 20 minutos después con un balde que contenía el químico, el cual arrojó directamente sobre el cuerpo de la administradora.
El ataque se produjo cuando la víctima se encontraba a pocos metros de un horno, lo que incrementó el riesgo de un incendio. La agresora huyó tras el hecho.
Víctima fue operada de urgencia y permanece en UCI
Debido a la gravedad de las lesiones, Miriam Quispe tuvo que ser internada en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y sometida a una cirugía con injertos de piel, según informó su hermana, Ángela Quispe, a Latina Noticias.
“La ropa tenía un fuerte olor a combustible. No fue pintura ni esmalte, como se consignó en la denuncia inicial”, sostuvo la familiar, quien cuestionó que las prendas no hayan sido enviadas a peritaje.
Familia denuncia negligencia en atención médica inicial
Danna Alata, hija de la víctima, criticó la atención recibida en el hospital al que fue trasladada inicialmente su madre. Según relató, solo le recetaron una pastilla y una crema, pese a que las quemaduras ya eran evidentes.
Ante la falta de atención adecuada, la familia decidió llevarla por cuenta propia a una clínica privada, donde fue internada de inmediato debido a la gravedad de su estado.
Cuestionamientos a la intervención policial
La familia denunció que la Policía Nacional del Perú (PNP) aún no ha solicitado las grabaciones de seguridad del local ni ha recogido la ropa afectada para su análisis, pese a que el establecimiento cuenta con cámaras y sistema de identificación facial.
Asimismo, el recipiente con restos del químico utilizado en el ataque tampoco ha sido sometido a peritaje, lo que impide determinar con precisión la sustancia empleada.
Sospecha de ataque premeditado y abandono posterior
Los familiares sostienen que la agresión fue premeditada, ya que la mujer abandonó el local tras la discusión y volvió minutos después para ejecutar el ataque.
También denunciaron que, pese a que el atentado ocurrió dentro del establecimiento, los dueños del negocio no auxiliaron a la trabajadora ni se han comunicado posteriormente con la familia, mientras Miriam permanece hospitalizada y es el principal sustento de tres menores de edad.