Un despliegue policial inusual, pero cuidadosamente planificado, marcó uno de los operativos más llamativos del fin de semana. En pleno 14 de febrero, agentes encubiertos de la Policía Nacional del Perú lograron desarticular a la banda criminal Los Fuleros del Rímac, dedicada a la microcomercialización de drogas en Lima Metropolitana.
Sorpresa romántica como estrategia policial
Según información oficial del Ministerio del Interior, los efectivos del Grupo Terna simularon llevar un obsequio por San Valentín para acercarse sin levantar sospechas a un inmueble ubicado en el jirón García Hurtado. La maniobra permitió intervenir y detener a Katherine Camacho Leguía (35), alias “La Katy”, señalada como cabecilla de la organización.
La intervención se ejecutó en cuestión de minutos y evitó cualquier intento de fuga o destrucción de evidencias, una constante en este tipo de delitos.
Tres detenidos y droga incautada
Durante el operativo también fueron capturados Junior Sajami Polleri (35), alias “El Gordo”, y Víctor Naquiche Leguía (31), conocido como “Enri”. De acuerdo con la Policía, ambos cumplían funciones de paseros y campanas, alertando sobre la presencia policial en la zona.
En el registro del inmueble se incautaron 540 envoltorios de pasta básica de cocaína, además de clorhidrato de cocaína, marihuana, cuatro teléfonos celulares y dinero en efectivo presuntamente producto de la venta ilegal de drogas.
Estado de emergencia y lucha contra el microtráfico
La acción policial se realizó en el marco del estado de emergencia vigente en Lima Metropolitana, una medida que ha intensificado las operaciones de inteligencia y control territorial frente al avance de la criminalidad urbana.
Desde el Ministerio del Interior se destacó que este tipo de intervenciones buscan golpear las economías ilegales a pequeña escala, que alimentan redes más amplias del narcotráfico y la violencia en barrios vulnerables.
Golpe simbólico en fecha clave
El uso del Día de San Valentín como cobertura operativa no pasó desapercibido. Para la Policía, se trató de una intervención estratégica que permitió neutralizar a una banda activa sin poner en riesgo a vecinos ni efectivos.
Las investigaciones continúan para determinar si Los Fuleros del Rímac mantenían vínculos con otras organizaciones de microtráfico en la capital y para establecer el alcance real de su red de distribución.