La violencia contra los transportistas no da tregua en San Juan de Lurigancho (SJL). En la noche del último viernes, un mototaxista fue asesinado a balazos mientras se encontraba en un paradero de la avenida Santa Rosa de Lima, a pocos metros del mercado Los Vencedores.
El crimen ocurrió en pleno estado de emergencia, una medida que, hasta ahora, no ha logrado frenar los ataques vinculados a la inseguridad y la presunta extorsión en el distrito más poblado de Lima.
Ataque ocurrió cuando esperaba pasajeros
Testigos del hecho relataron que el conductor se encontraba esperando pasajeros cuando fue interceptado por sujetos desconocidos, quienes le dispararon en al menos tres ocasiones, para luego darse a la fuga.
Vecinos de la zona alertaron de inmediato a las autoridades y a los servicios de emergencia, tras escuchar los disparos que generaron pánico entre comerciantes y transeúntes del sector.
Murió en el hospital de SJL
Gravemente herido, el mototaxista fue trasladado de urgencia al Hospital San Juan de Lurigancho. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal médico, se confirmó su fallecimiento minutos después de su ingreso, según informaron sus familiares.
Hasta el cierre de esta nota, la identidad de la víctima no ha sido revelada oficialmente.
PNP investiga posible extorsión
Efectivos de la Comisaría PNP La Huayrona acudieron al lugar del ataque, acordonaron la zona y realizaron las primeras diligencias para recabar indicios que permitan identificar a los responsables.
Las primeras hipótesis apuntan a un crimen relacionado con extorsiones a transportistas, una modalidad delictiva que viene afectando de manera recurrente a mototaxistas, colectiveros y conductores de transporte informal en SJL. No obstante, esta línea deberá ser confirmada por las investigaciones en curso.
SJL vuelve a ser escenario de violencia
Este asesinato se suma a otro hecho violento ocurrido en las últimas horas en el distrito. En la avenida Mariscal Cáceres, un trabajador perdió la vida y dos personas resultaron heridas tras un ataque con explosivos contra una obra pública.
Ambos casos reflejan el clima de inseguridad persistente en San Juan de Lurigancho, pese a la presencia policial y las medidas extraordinarias decretadas por el Gobierno.