La Policía Nacional del Perú (PNP) logró la liberación exitosa de Johan Edinson Jara Rondón (23), quien permanecía secuestrado desde la madrugada del 15 de febrero en la provincia de Sánchez Carrión, región La Libertad. Los captores exigían la suma de S/ 300,000 para no atentar contra su vida, enviando videos a la familia donde se mostraba a la víctima vendada y bajo constantes agresiones físicas.
El rescate fue ejecutado por un equipo de élite de la División de Investigación de Secuestros de Trujillo, liderado por el coronel Burgos Gutiérrez. El joven fue hallado en condiciones precarias dentro de un socavón en el sector de Calemar (provincia de Bolívar). Al notar la llegada de los agentes, los delincuentes abandonaron a la víctima y escaparon internándose en las galerías de la mina, aprovechando la compleja geografía del lugar.
Estrategia policial: Los tres niveles de acción
El general PNP Franco Moreno Panta explicó que el operativo se rigió bajo protocolos estrictos de negociación y respuesta táctica. El despliegue priorizó la integridad del joven antes que la captura inmediata de los sospechosos, logrando extraerlo sano y salvo.
«Tenemos tres niveles importantes: el primero es liberar a la víctima a cualquier costo, sana y salva; el segundo, cautelar el patrimonio; y el tercero, la captura de los delincuentes», detalló el alto mando policial, confirmando que la familia no llegó a realizar ningún desembolso económico.
Detención de acompañante y sospechosos
Un giro importante en la investigación fue la detención de la mujer que acompañaba a Jara Rondón al momento de su rapto a la salida de una discoteca en Huamachuco. La ciudadana fue intervenida en Vijus bajo sospecha de complicidad, tras determinarse que no denunció el secuestro a pesar de haber presenciado el momento en que sujetos armados obligaron al joven a subir a una camioneta.
Las autoridades estiman que al menos cuatro personas participaron en el crimen: dos autores materiales del rapto y dos custodios en el socavón. Aunque ninguna banda criminal ha reivindicado el ataque, la PNP continúa con las labores de inteligencia para identificar si se trata de una organización dedicada a la minería ilegal que opera en la zona.