La Policía Nacional del Perú asestó un nuevo golpe contra el crimen organizado con la captura de seis personas que integrarían dos bandas criminales dedicadas a la extorsión, el sicariato y el robo agravado, durante operativos realizados en Ventanilla y San Juan de Lurigancho. Las intervenciones permitieron incautar armas de fuego, municiones, drogas, una granada y cartas con mensajes intimidatorios, evidenciando el nivel de violencia con el que operaban estos grupos.
La acción policial se desarrolló como parte de un despliegue estratégico orientado a desarticular organizaciones que vienen sembrando temor en zonas clave de Lima Metropolitana y el Callao, donde la extorsión a comerciantes y empresas de transporte se ha convertido en una de las principales amenazas a la seguridad ciudadana.
Operativo en Ventanilla: caída de “Los Garkas del Crimen”
En el distrito de Ventanilla, agentes de la División de Investigación de Robos de la Dirección de Investigación Criminal intervinieron una barbería conocida como “Forty”, ubicada en la avenida Gambetta. El local funcionaba, según la investigación policial, como punto de reunión y operaciones de la banda criminal denominada “Los Garkas del Crimen”, que actuaba tanto en Lima como en el Callao.
Durante la intervención fueron detenidas cuatro personas: Euner Hermosilla (22), alias Siberiano; Elías Velásquez (19), alias Vikingo; Francis Ochoa Periche (21); y Sofía Valdarrago (43). Tras el registro del inmueble, la policía halló cuatro armas de fuego, un revólver, una réplica de pistola, municiones, droga y otros elementos que comprometerían seriamente a los intervenidos con actividades ilícitas de alta peligrosidad.
De acuerdo con fuentes policiales, esta organización estaría involucrada en extorsiones a comerciantes, además de hechos de sicariato y robos agravados, delitos que han incrementado la sensación de inseguridad en la zona norte del Callao.
San Juan de Lurigancho: extorsión al transporte público
En una acción paralela, agentes de la Brigada Especial contra el Crimen (BRECC) capturaron a dos presuntos integrantes de la banda “Los Capos del Crimen de Huáscar” en el distrito de San Juan de Lurigancho. Los detenidos fueron identificados como José Reyes, alias Toñito o Pepe, y Antonio Reyes, alias Reyes, quienes, según la investigación, se dedicaban a extorsionar a empresas de transporte público y comercios de la zona.
Ambos sujetos responderían al mando de un cabecilla conocido como JJ y contarían con un amplio prontuario policial por delitos como tenencia ilegal de armas de fuego, extorsión, sicariato y violencia contra la mujer, entre otros. La captura se produjo luego de una persecución, cuando los intervenidos intentaron fugar al notar la presencia policial, provocando accidentes en la vía pública.
Gracias a la aplicación del Plan Cerco, los agentes lograron reducir y detener a los sospechosos. En su poder se encontró una granada, municiones y cartas con mensajes amenazantes, presuntamente utilizadas para intimidar a sus víctimas.
Armas, explosivos y el patrón de la extorsión
El material incautado en ambos operativos revela un patrón cada vez más recurrente en las organizaciones criminales: el uso de armas de fuego y explosivos como herramientas de presión para el cobro de cupos. La presencia de cartas intimidatorias refuerza la hipótesis policial de que estas bandas mantenían un esquema sistemático de amenazas contra transportistas y pequeños empresarios.
Fuentes del sector Interior advierten que la extorsión se ha sofisticado en los últimos años, con bandas que combinan locales aparentemente legales —como barberías— con acciones violentas para encubrir y sostener sus operaciones.
Respuesta del Estado y mensaje policial
Desde el Ministerio del Interior, se destacó que estos resultados forman parte de una estrategia de inteligencia operativa orientada a desarticular redes criminales antes de que consoliden control territorial. La PNP reiteró que continuará ejecutando operativos focalizados en zonas críticas, con especial énfasis en la protección de comerciantes y transportistas, principales blancos de la extorsión.
Las autoridades no descartan nuevas detenciones en las próximas horas, ya que las investigaciones continúan para identificar a otros posibles integrantes y financistas de estas organizaciones.
Un golpe que busca recuperar la seguridad
La captura de los seis presuntos delincuentes representa un golpe relevante contra el crimen organizado en Lima y el Callao, aunque el desafío sigue siendo mayor. La persistencia de estas bandas confirma que la lucha contra la extorsión requiere no solo operativos policiales, sino también acciones sostenidas de prevención, control territorial y fortalecimiento del sistema de justicia.
Por ahora, el mensaje oficial es claro: la policía busca recuperar espacios tomados por el delito y cortar las redes que, mediante la violencia y el miedo, afectan la vida cotidiana de miles de ciudadanos.