La tranquilidad en el distrito de Megantoni, provincia de La Convención, se ha visto quebrantada tras la rotura y posterior deflagración en el ducto de gas que parte desde Camisea. Aunque inicialmente se reportó la ausencia de daños personales inmediatos debido a la distancia entre el punto de quiebre (kilómetro 43) y los asentamientos humanos, los residentes locales contradicen esta versión y señalan graves afectaciones.
Abraham Taracaya, teniente gobernador del asentamiento rural Itaparay, informó que cerca de 60 familias han reportado complicaciones de salud derivadas de la inhalación de gases. Los síntomas, que incluyen dolor de garganta y afecciones respiratorias, persisten en la comunidad, lo que ha generado malestar por la respuesta tardía de la empresa operadora. «Debió ingresar con médicos a la zona desde el primer momento», cuestionó la autoridad local.
Impacto ambiental y exigencia de diálogo
Más allá de la salud de los pobladores, Taracaya advirtió sobre un severo daño al ecosistema. Según su testimonio, la flora y fauna de la reserva de Megantoni, considerada patrimonio nacional, ha sido contaminada por la fuga, por lo que han solicitado formalmente un informe técnico detallado sobre el impacto ambiental generado por el desequilibrio en la zona.
Ante la falta de comunicación efectiva, la comunidad ha establecido una condición innegociable: la instalación de una mesa de diálogo directamente en el lugar del incidente. Los dirigentes rechazan cualquier convocatoria en Lima, argumentando que la empresa cuenta con los medios logísticos —como helicópteros y vuelos privados— para facilitar el traslado de los representantes hacia la selva cusqueña. De no concretarse este espacio de concertación, los pobladores han advertido que iniciarán medidas de fuerza y protestas.
Labores de reparación bajo condiciones adversas
Por su parte, la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP) informó que ya se encuentra desplegando maquinaria y personal técnico para las labores de reparación. La compañía ha manifestado su compromiso de reponer el servicio en un plazo máximo de 14 días; no obstante, advirtió que las intensas lluvias y la complejidad geográfica de la zona de difícil acceso podrían afectar el cumplimiento de este cronograma.