Recientemente, tras el colapso del Puente Chancay, se han generado dudas sobre la supervisión realizada por el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán). Sin embargo, la entidad ha cumplido con su responsabilidad de supervisar las labores de mantenimiento en esta infraestructura, como parte de su labor en las vías concesionadas a la empresa Norvial. Ositrán mantiene una presencia constante en los 6,600 kilómetros de vías que supervisa, asegurando el cumplimiento de los estándares de seguridad establecidos en los contratos de concesión.
Antes del colapso, Ositrán ejecutó una serie de acciones de supervisión. En septiembre de 2024, contrató a una empresa especializada para evaluar el estado del puente, detectando varios problemas, como grietas y deterioro en las barandas. Posteriormente, se solicitó al concesionario Norvial que realizara las reparaciones necesarias. Además, a finales de noviembre, se advirtió sobre problemas en el drenaje del puente, lo que motivó una intervención para mejorar la circulación del agua.
Es importante señalar que el Puente Chancay es una estructura preexistente, construida en 1952, y no fue supervisada por Ositrán en su construcción. Si bien en 2021 Norvial solicitó al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) su reemplazo debido a su antigüedad, el puente no se encontraba en condiciones críticas inmediatas. A pesar de esto, Ositrán continuó con la supervisión y mantenimiento de la infraestructura, tal como se estipula en los contratos.
A pesar de los esfuerzos de supervisión, el colapso del puente, que causó lamentablemente la pérdida de vidas, aún está siendo investigado. Ositrán ha encargado una pericia técnica especializada para determinar las causas exactas del desastre.