La minería ilegal en Madre de Dios volvió a ser objetivo de un operativo de gran escala que reafirma la presión del Estado sobre las redes criminales que depredan la Amazonía. En una intervención realizada el 28 de noviembre, el Ministerio Público confirmó la destrucción de 97 campamentos rústicos y 24 balsas empleados para extraer minerales dentro de la Reserva Nacional de Tambopata, uno de los ecosistemas más biodiversos del país y uno de los más castigados por la actividad ilícita. La acción se ejecutó en el río Malinowski, en la quebrada Boquichico, y en el sector Nerma, provincia del Manu.
¿Qué se encontró en los campamentos destruidos?
El operativo, liderado por el fiscal provincial Carlos Chirre Ramírez y el fiscal adjunto Edwin Tocra Huamaní, permitió hallar infraestructura creada exclusivamente para sostener la explotación ilegal de oro. Los equipos intervinientes detonaron 36 motores, 24 tolvas, diversas pozas de procesamiento, motos lineales, un peque peque, alrededor de 1000 galones de combustible, además de motosierras, generadores eléctricos, alfombras y otros implementos usados para separar sedimentos auríferos.
La presencia de este tipo de equipamiento confirma —según fuentes fiscales— la existencia de organizaciones que operan de manera permanente, con logística instalada para extraer, procesar y transportar oro dentro de áreas naturales protegidas. La pregunta clave es: ¿cómo logran ingresar estos grupos a una zona altamente vigilada? Para la Fiscalía, las redes dedicadas a la minería ilegal continúan utilizando rutas fluviales secundarias y puntos de acceso informales que se renuevan cada pocos meses.
Aplicación del Decreto Legislativo 1100
Ante lo hallado, se dispuso la aplicación del Decreto Legislativo N.º 1100, normativa que regula la interdicción contra la minería ilegal y que autoriza la destrucción inmediata de bienes, maquinarias e insumos destinados a esta actividad ilícita. Esta herramienta legal busca evitar que los equipos intervenidos sean reutilizados o regresen al circuito criminal.
El Ministerio Público recordó que este mecanismo es fundamental en zonas como Tambopata, donde la capacidad de regeneración del bosque es frágil y la contaminación por mercurio se convierte en un riesgo constante para la fauna, la flora y las comunidades locales. Operativos como este responden a la necesidad de una respuesta rápida, pues ¿qué ocurre cuando la maquinaria vuelve a manos de los mineros ilegales? La experiencia demuestra que en menos de 72 horas puede reinstalarse un campamento si no se destruye la logística en el lugar.
Apoyo policial y militar
La acción fiscal contó con el apoyo de unidades especializadas de la Dirección de Medio Ambiente (Dirmeamb), la División contra la Minería Ilegal (Divcomin), la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) y personal del Ejército del Perú. Este despliegue conjunto permitió asegurar la zona, ejecutar las detonaciones de manera controlada y retirar a las personas que operaban en los campamentos.
En los últimos años, las operaciones en Madre de Dios requieren cada vez mayor coordinación policial y militar debido a la resistencia armada de ciertos grupos dedicados a la minería ilegal. Aunque no se produjo ningún enfrentamiento en esta intervención, las autoridades indicaron que se mantienen protocolos de seguridad reforzados ante la posibilidad de ataques o emboscadas.
¿Por qué Tambopata sigue siendo blanco de la minería ilegal?
La Reserva Nacional de Tambopata es uno de los territorios más amenazados por redes criminales que buscan aprovechar la alta rentabilidad del oro informal, cuyo precio internacional continúa al alza. La zona del Malinowski se ha convertido históricamente en un corredor de actividad extractiva clandestina debido a su geografía, la presencia de ríos y la cercanía con áreas donde opera minería artesanal irregular.
La pregunta central es: ¿por qué no cesa la minería ilegal en esta región pese a los operativos permanentes? Especialistas apuntan a tres factores: la elevada rentabilidad del oro, la participación de redes criminales transnacionales y la insuficiencia de recursos del Estado para mantener vigilancia constante en las zonas más remotas. Cada nueva intervención evidencia que los operadores ilegales se adaptan con rapidez, desplazándose a nuevas quebradas o reactivando campamentos anteriormente destruidos.
Compromiso fiscal y próximos pasos
La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Madre de Dios señaló que esta acción reafirma su compromiso con la lucha frontal contra los delitos ambientales y la protección de la riqueza biológica del país. En los próximos meses, se espera que continúen los operativos en puntos críticos donde se detectan rebrotes de actividad minera.
Sin embargo, persiste la preocupación sobre la recuperación ecológica de las zonas afectadas. ¿Qué acciones de remediación se aplicarán para reducir el impacto ambiental? Los especialistas coinciden en que la restauración del suelo y la reforestación requieren inversiones de largo plazo y coordinación con el Sernanp y gobiernos regionales.
La destrucción de 97 campamentos y 24 balsas representa un golpe importante contra la minería ilegal, pero también evidencia la magnitud del desafío. Mientras el oro mantenga altas cotizaciones y las zonas protegidas sigan ofreciendo rutas de difícil vigilancia, organizaciones criminales intentarán reinstalar sus operaciones. La Fiscalía, por su parte, asegura que mantendrá los operativos y fortalecerá su trabajo con las fuerzas del orden para evitar que Tambopata continúe siendo víctima de este delito.