Un intenso operativo ejecutado por el grupo Greco de la Policía Nacional del Perú (PNP) terminó con la desarticulación de una presunta banda de extorsionadores en la urbanización Vipol-Naranjal, en San Martín de Porres. La intervención, iniciada a las 5:30 a. m. de este miércoles 18 de febrero, se saldó con la captura de cuatro ciudadanos extranjeros y el fallecimiento de una mujer, quien perdió la vida tras caer desde el tercer piso del inmueble intervenido mientras intentaba escapar de las fuerzas del orden.
El general Manuel Lozada informó que el edificio allanado funcionaba como base de operaciones de la organización. Según el alto mando, mientras los agentes ingresaban, los ocupantes intentaron huir por los techos y algunos incluso apuntaron sus armas contra el personal policial. En medio de la persecución, la mujer —de nacionalidad extranjera— saltó desde una altura considerable, falleciendo de manera instantánea en el lugar.
Incautación de armamento y material explosivo
La inspección detallada de la vivienda, que en su primer nivel operaba como un restaurante de comida china, permitió a la División de Investigación de Robos hallar un arsenal utilizado para el crimen organizado. El coronel Roger Cano Benites detalló la incautación de los siguientes elementos: tres armas de fuego y municiones; ocho cartuchos de dinamita, usados habitualmente para amedrentar a sus víctimas; y teléfonos celulares, drogas y motocicletas empleadas en actos de sicariato.
Vínculos con la extorsión al transporte público
Las investigaciones preliminares vinculan directamente a los detenidos con ataques y amenazas sistemáticas contra empresas de transporte público en el distrito. La modalidad de la banda consistía en exigir pagos cupos diarios bajo amenaza de muerte o ataques con explosivos a las unidades de transporte. Aunque los implicados admitieron su participación en entrevistas preliminares ante la PNP, aún deben ratificar sus declaraciones ante la Fiscalía de la Nación.
La policía sostiene que esta captura representa un alivio para los transportistas de Lima Norte, quienes vienen siendo blanco constante de la delincuencia. Las diligencias continúan para determinar si esta célula tiene conexiones con otras organizaciones transnacionales y para verificar la situación migratoria legal de todos los involucrados en este búnker delictivo.