El inicio del 2026 ha revelado una cifra alarmante que cuestiona la efectividad de las reformas legales en el Perú. Solo en los dos primeros meses del año, más de 70 niñas de hasta 14 años se convirtieron en madres. Esta realidad, alertada por la organización Plan International en el Día Internacional de la Mujer, evidencia que las uniones tempranas y forzadas (UTF) continúan operando fuera del alcance de la Ley N.º 31945, la cual prohíbe el matrimonio de personas menores de edad desde finales de 2023.
La problemática reside en la profunda normalización cultural. Según el sondeo “Infancias en juego: Uniones tempranas en Perú bajo la lupa” (2025), el 25 % de la población considera aceptable que una niña o adolescente se una forzadamente a su pareja en caso de embarazo. Esta percepción social ignora que, en múltiples ocasiones, estos embarazos son fruto de violencia sexual, obligando a la víctima a convivir con su agresor bajo el pretexto de «formar una familia».
El embarazo: Causa y condena de la unión forzada
El estudio revela un ciclo vicioso: el embarazo temprano es tanto el detonante como la consecuencia de estas uniones. A nivel nacional, el 86 % de las mujeres que se unieron entre los 10 y 15 años fueron madres siendo aún menores de edad. En las zonas rurales, esta cifra escala hasta un dramático 90 %.
La historia de «Flor» (nombre protegido) ilustra las secuelas de esta práctica. Tras quedar embarazada a los 15 años de un hombre mayor de edad, su familia la obligó a unirse a él siguiendo las costumbres de su comunidad. Lo que inició como una «solución» social derivó en un ciclo de violencia física, psicológica y económica. El caso de Flor no es aislado: el 82 % de las víctimas de uniones forzadas en Perú son adolescentes mujeres que viven en situación de convivencia informal, evadiendo así el marco legal del matrimonio.
Hacia una erradicación urgente
Para Plan International, es imperativo que las comunidades y el Estado reconozcan las uniones tempranas como una forma de violencia que perpetúa la pobreza y el abuso. La organización desarrolla desde noviembre de 2025 la campaña “Niñas libres de uniones forzadas”, un esfuerzo articulado para cuestionar las prácticas culturales que sacrifican el futuro de las adolescentes en regiones como Lima, Cusco, Piura, Loreto y Trujillo.
Normalizar que una niña asuma roles de adulta antes de tiempo es una manera de perpetuar su vulnerabilidad. El desafío para 2026 no solo es legal, sino educativo y social, buscando que ninguna niña peruana sea forzada a abandonar su infancia por una imposición comunitaria o un embarazo no deseado.