En un operativo de alto impacto que evidencia la presencia de mafias internacionales en territorio nacional, la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional (DIRANDRO) y la Marina de Guerra del Perú interceptaron una narcolancha a 190 millas de las costas de Talara y Máncora. La embarcación, capturada justo en el límite de las 200 millas marítimas peruanas, transportaba 2.4 toneladas de clorhidrato de cocaína. Según las autoridades, este cargamento confirma la estrecha conexión entre los centros de acopio en Perú y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”.
El cargamento, distribuido en 106 sacos de rafia, representa el mayor golpe al narcotráfico en aguas peruanas de los últimos años. El general PNP (r) José Arturo Ludeña fue enfático al señalar que la logística empleada no deja dudas sobre su destino: la droga estaba preparada para ser trasladada a gran velocidad hacia México y luego a Estados Unidos, utilizando al Perú como el punto de origen estratégico para el suministro del cártel.
Tripulación experta y rutas en el Pacífico peruano
La intercepción reveló que la organización criminal no utiliza pescadores artesanales, sino navegantes con amplia experiencia en el tráfico transnacional. Los tres detenidos registran antecedentes y condenas previas en Estados Unidos y otros países de la región. Estos perfiles son captados específicamente por su conocimiento de las corrientes y puntos ciegos en el mar peruano, lo que les permite navegar «pegados» al límite de las 200 millas para escapar rápidamente a aguas internacionales si son detectados por patrulleras nacionales.
Logística de alta potencia en la costa norte
La ingeniería de la narcolancha capturada en Piura sorprendió a los especialistas. La nave estaba equipada con tres motores fuera de borda que sumaban 600 caballos de fuerza, permitiéndole alcanzar velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora. Esta potencia, sumada a sofisticados compartimentos ocultos bajo los asientos y paneles de la cabina, permitía que las 2.4 toneladas de droga pasaran desapercibidas ante una inspección superficial.
El valor estimado del cargamento asciende a los 12 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud de la inversión del CJNG en la ruta peruana. Tras el operativo, la droga fue trasladada bajo fuerte custodia aérea hacia Lima, mientras las agencias de inteligencia intensifican la vigilancia sobre las operaciones de los cárteles mexicanos que buscan consolidar al litoral norte del Perú como su principal puerto de salida hacia el mercado global.