Madre azota a su hijo detenido por robo dentro de una comisaría

Un video difundido en redes sociales muestra a una mujer castigando a su hijo al interior de una dependencia policial, lo que ha desatado un intenso debate sobre disciplina, violencia y el rol de las autoridades.

por Edgar Mandujano

Un episodio ocurrido al interior de una comisaría ha generado fuerte polémica en redes sociales y medios internacionales, luego de que se difundiera un video en el que se observa a una madre castigando físicamente a su hijo, quien se encontraba detenido por un presunto robo junto a otro joven. El hecho, registrado por testigos, ocurrió frente a agentes policiales y se viralizó rápidamente, provocando reacciones divididas.

En las imágenes se aprecia a la mujer increpando verbalmente a su hijo mientras lo reprende por su conducta, en un acto que ella misma justificó como una forma de corrección y rechazo al delito. El joven, visiblemente afectado, permanece bajo custodia policial durante el incidente.

El hecho dentro de la dependencia policial

De acuerdo con la información difundida, la mujer fue alertada por la policía sobre la detención de su hijo. Al acudir a la comisaría, lo enfrentó delante de los efectivos, reprochándole el presunto delito cometido y señalando que su comportamiento era una deshonra para su familia.

En el registro audiovisual también se escucha a uno de los agentes intervenir verbalmente durante la escena, lo que ha abierto cuestionamientos sobre el rol de la autoridad policial y los límites de la actuación de particulares dentro de una instalación del Estado.

Hasta el momento, no se ha precisado el lugar exacto donde ocurrieron los hechos ni si los jóvenes detenidos recuperaron su libertad tras el incidente.

Reacciones divididas en redes sociales

La difusión del video generó una ola de comentarios en redes sociales, donde una parte significativa de los usuarios expresó respaldo a la madre, señalando que su reacción representaba una forma de disciplina frente a la delincuencia juvenil.

Otros, en cambio, cuestionaron duramente el episodio, calificándolo como un acto de violencia injustificable, especialmente al haberse producido dentro de una comisaría y ante la presencia de agentes del orden. Para estos usuarios, el castigo físico no solo vulnera derechos fundamentales, sino que además normaliza prácticas contrarias a los principios de protección y legalidad.

Debate sobre disciplina, violencia y legalidad

El caso ha reabierto el debate sobre los límites entre corrección parental y violencia, así como sobre la responsabilidad del Estado en garantizar la integridad física de las personas bajo custodia policial, incluso cuando se trata de presuntos infractores.

Especialistas en derechos humanos y protección de menores recuerdan que ninguna forma de violencia física es legalmente válida como método disciplinario, y que los recintos policiales deben ser espacios donde se respete estrictamente la ley y los protocolos de actuación.

Asimismo, se ha puesto en cuestión la actuación de los efectivos presentes, al no intervenir de manera clara para detener el castigo, lo que podría derivar en responsabilidades administrativas si se confirma una omisión de funciones.

Contexto social y preocupación ciudadana

El episodio ocurre en un contexto marcado por el aumento de la percepción de inseguridad en varios países de la región, donde la frustración ciudadana frente al delito ha llevado a que ciertos sectores justifiquen respuestas extremas o correctivas al margen de la ley.

Sin embargo, organizaciones civiles advierten que normalizar la violencia como herramienta de control social no contribuye a reducir la criminalidad y, por el contrario, puede profundizar ciclos de agresión y exclusión.

Investigaciones y medidas pendientes

Hasta el cierre de esta nota, no se ha informado si las autoridades han iniciado una investigación formal sobre lo ocurrido dentro de la comisaría, ni si se evaluará la conducta de los agentes involucrados. Tampoco se ha precisado la situación legal final del joven detenido.

El caso continúa generando atención mediática y podría motivar pronunciamientos oficiales sobre los protocolos de actuación policial frente a situaciones de violencia ejercida por terceros dentro de dependencias públicas.

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