Un refugio para animales maltratados
El zoológico Las Pirkas, ubicado en Jayanca, Lambayeque, se convirtió en un espacio vital para la rehabilitación de fauna rescatada del tráfico ilegal. Entre sus más de 150 especies se encuentran pumas, guacamayos, monos y tortugas que llegaron en condiciones críticas desde centros informales o lugares de cautiverio inadecuado.
Orlando Guevara Vallejos, cuidador del centro, recuerda la llegada de un puma en noviembre de 2024: encadenado, desnutrido y con miedo. “A veces los animales llegan tan asustados que uno no sabe por dónde empezar, pero cuando los ves recuperarse… ahí te emocionas”, señaló.

Atención veterinaria y rehabilitación
Cada animal rescatado pasa por un proceso completo de valoración veterinaria, incluyendo análisis médicos, observación del comportamiento, dieta especializada y cuarentena. Este procedimiento puede durar semanas o meses, con el objetivo de garantizar su bienestar y recuperación.
Los recintos de Las Pirkas están diseñados para imitar el hábitat natural: cuevas, troncos, pozas, sombra y espacios amplios que permiten a los animales moverse con seguridad. Algunos nunca podrán regresar a la vida silvestre, pero encuentran allí una segunda oportunidad y calidad de vida.

Supervisión y educación ambiental
El OSINFOR acompaña la gestión del zoológico mediante supervisiones técnicas que verifican la atención veterinaria, la infraestructura y las condiciones de alimentación de los animales. Gracias a estas evaluaciones, Las Pirkas recibió el sello de buen cumplimiento, reconociendo su labor constante y profesional.
Fredy Palas Yacila, coordinador de OSINFOR Piura, destacó que estos centros educativos son fundamentales para concientizar sobre el tráfico ilegal y la pérdida de biodiversidad, mostrando a la población el daño que estas actividades generan.
Historias de éxito
Entre los casos de recuperación más destacados se encuentran:
- Guacamayos que aprendieron a aletear nuevamente.
- Monos con cadera dislocada que superaron el miedo a los humanos.
- Tortugas charapa y taricaya con caparazones dañados que recuperaron movilidad.
- Pumas desnutridos que ahora recorren sus recintos con seguridad y curiosidad.
Shirley Díaz Chuque, asistente de medicina veterinaria, enfatizó que ver la mejora física y emocional de los animales es la mayor recompensa del trabajo que realizan día a día.

Un espacio de recuperación y educación
Hoy, casi un año después de su rescate, el puma que llegó encadenado se desplaza con tranquilidad por su recinto, sube a troncos y se refresca en pozas, mostrando signos de bienestar y recuperación. El zoológico funciona como una sala de emergencia extendida, donde cada espacio busca reparar los daños causados por el tráfico ilegal y ofrecer un entorno seguro para la fauna.