La región de La Libertad atraviesa una crisis de seguridad tras el asesinato de Elmer Aguilera, directivo de la empresa de transportes Turismo Chao, quien recibió cinco disparos por parte de sicarios. El ataque ocurrió la noche del 7 de febrero, aprovechando un corte de energía eléctrica en la zona. Aguilera fue trasladado al hospital La Caleta de Chimbote, pero lamentablemente llegó sin signos vitales.
Este crimen se produjo apenas tres días después de que el directivo participara en un bloqueo de la Panamericana Norte para exigir justicia por el homicidio del chofer Valerio Ángel Joaquín Ágreda, ocurrido el 4 de febrero. Durante las manifestaciones, Aguilera criticó duramente la inacción del Estado y denunció la existencia de intereses privados en la ruta Trujillo-Chao que buscarían eliminar la competencia mediante la violencia. El dirigente había anunciado que llevaría sus reclamos ante el Ministerio del Interior y los medios de comunicación nacionales.
Atentados con explosivos y paralización de servicios
La ofensiva criminal contra la empresa Turismo Chao continuó horas después del asesinato de su directivo. Delincuentes detonaron un artefacto explosivo en el local principal de la compañía en Trujillo, causando graves daños en la fachada y sembrando el terror entre los empleados. Debido a este atentado, las operaciones de transporte hacia las localidades de Chao y Nuevo Chao fueron suspendidas temporalmente, afectando a cientos de pasajeros.
La provincia de Virú y los valles cercanos se han convertido en focos críticos de extorsión, donde las bandas criminales atacan sistemáticamente a gerentes y directivos del rubro transportes. Pese a la gravedad de la situación, la Policía Nacional del Perú (PNP) aún no ha reportado capturas relacionadas con la muerte de Aguilera ni con los atentados recientes.
Detonación afecta viviendas en local de eventos
La madrugada del 9 de febrero, un nuevo ataque con dinamita sacudió Trujillo, esta vez contra el local de eventos conocido como ‘La Hacienda del Lobo’. Alrededor de las 00:30 horas, un sujeto dejó una mochila con explosivos en la puerta principal del establecimiento y huyó en motocicleta.
La fuerte explosión no dejó víctimas mortales, pero destruyó la fachada del local y causó daños materiales significativos, como vidrios y puertas rotas, en al menos 25 viviendas aledañas. La comunidad y los gremios regionales exigen una respuesta inmediata y efectiva de las autoridades para frenar esta ola de asesinatos y atentados que está paralizando la economía y la vida cotidiana en el norte del país.