El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) dio un paso clave en el ordenamiento del turismo de montaña al formalizar a 12 nuevos operadores turísticos que brindarán servicios en el Parque Nacional Huascarán), una de las áreas naturales protegidas más emblemáticas del país. La decisión apunta a consolidar un modelo de turismo sostenible, con reglas claras, estándares de calidad y protección efectiva de los ecosistemas altoandinos.
La formalización se concentra en dos de las rutas más demandadas y sensibles del parque: Laguna 69 y el Nevado Pisco, ambas ubicadas en el sector Llanganuco. Se trata de circuitos de alto valor paisajístico y turístico, pero también de zonas donde el crecimiento desordenado de la actividad podía poner en riesgo la conservación ambiental y la seguridad de los visitantes.
Ordenamiento turístico con reglas claras
Según informó el Sernanp, los contratos suscritos forman parte de un proceso de ordenamiento turístico que busca equilibrar el desarrollo económico local con la conservación del patrimonio natural. Los operadores formalizados cumplen con los requisitos establecidos en la normativa vigente, entre ellos la Resolución Presidencial N.° 024-2025-SERNANP y el Decreto Supremo N.° 018-2009-MINAM, que regulan la prestación de servicios turísticos en áreas naturales protegidas.
El jefe del Parque Nacional Huascarán, Abdias Villoslada Taipe, explicó que la medida permitirá mejorar la experiencia del visitante y reducir los impactos negativos sobre el entorno. “Buscamos que la experiencia del turista sea segura, ordenada y de alta calidad. Por ello, desde ahora, las actividades en estas rutas serán exclusivas para empresas que cuenten con un contrato de servicios vigente otorgado por el Sernanp”, señaló.
Laguna 69 y Nevado Pisco: rutas bajo control
Laguna 69 es, desde hace años, uno de los destinos más fotografiados y visitados del Perú. Su acceso masivo, sin una adecuada regulación, había generado presiones sobre el entorno natural, desde acumulación de residuos hasta riesgos para los excursionistas. El Nevado Pisco, por su parte, es una ruta clásica de alta montaña, frecuentada por andinistas nacionales y extranjeros, que exige condiciones técnicas y protocolos de seguridad estrictos.
Con la formalización de operadores, el Sernanp busca garantizar que quienes ingresen a estas rutas lo hagan acompañados de empresas capacitadas, con guías acreditados y prácticas alineadas con la conservación ambiental. El objetivo es reducir la informalidad, prevenir accidentes y asegurar que el turismo aporte directamente al cuidado del parque.
Turismo sostenible y gobernanza local
La iniciativa también fortalece la gobernanza del turismo en el Parque Nacional Huascarán, al promover un esquema de gestión participativa que involucra al Estado, al sector privado y a las comunidades locales. Bajo este modelo, el turismo deja de ser una amenaza para convertirse en una herramienta de desarrollo sostenible.
Desde el Sernanp se subraya que la formalización no busca restringir el acceso al parque, sino ordenar la actividad para que sea compatible con la protección de los ecosistemas de la Cordillera Blanca, considerada una de las reservas de biodiversidad y glaciares más importantes de Sudamérica.
Huascarán como referente nacional
Con esta medida, el Parque Nacional Huascarán apunta a consolidarse como un referente nacional de turismo responsable. La experiencia, señalan desde el Sernanp, puede servir de modelo para otras áreas naturales protegidas del país que enfrentan retos similares ante el crecimiento del turismo.
El organismo adscrito al Ministerio del Ambiente) reafirmó su compromiso de seguir articulando esfuerzos para que el flujo turístico genere beneficios económicos reales para la población local, sin comprometer la integridad de los paisajes y ecosistemas que hacen del Huascarán un destino único.
En un contexto donde el turismo de naturaleza gana cada vez más protagonismo, la formalización de operadores marca un punto de inflexión: menos improvisación, más reglas; menos impacto, más sostenibilidad. Una señal clara de que el crecimiento turístico puede —y debe— ir de la mano con la conservación.