El caso de la suboficial de tercera Marleni Martha Rucana Silvestre, de 27 años, tuvo un desenlace trágico tras confirmarse su fallecimiento. El principal implicado en el crimen, su colega José Enrique Villafán Arteaga (52), confesó ante las autoridades haber asesinado a la agente y reveló la ubicación del cuerpo, hallado en un barranco de difícil acceso en la zona de Paltay, en Huaraz.
La víctima, quien contaba con ocho años de servicio en la Policía Nacional del Perú, fue vista por última vez la noche del 21 de febrero. Al concluir su turno en la Unidad Desconcentrada de Medio Ambiente, la joven aceptó la invitación de Villafán para cenar y ser trasladada a su vivienda. Registros de cámaras de seguridad confirmaron que Marleni Rucana abordó la camioneta Ford Ranger roja, propiedad del suboficial, con dirección a un restaurante en la localidad de Ranrahirca.
El comportamiento posterior del investigado levantó sospechas inmediatas. Según la investigación fiscal, Villafán intentó desviar las pesquisas al asegurar a los familiares de la víctima que la había dejado en Huaraz, sugiriendo incluso que no presentaran una denuncia inmediata. Paralelamente, el efectivo desmanteló partes críticas del interior de su vehículo y envió la unidad a Lima, maniobras que fueron desbaratadas por la aplicación de la prueba de luminol, la cual confirmó la presencia de sangre.
La necropsia preliminar indica que la suboficial recibió un impacto de bala en la cabeza. Ante la contundencia de las pruebas, incluyendo los videos que situaban a la víctima en el vehículo y las pericias biológicas, el fiscal provincial William Loayza Apaza obtuvo del Poder Judicial nueve meses de prisión preventiva contra Villafán Arteaga.
Mientras la familia de la agente exige cadena perpetua para el responsable, el caso ha causado profunda consternación en la institución policial. La hermana de la víctima recordó a Marleni como una mujer comprometida con su labor y su familia, agradeciendo el despliegue realizado para hallar su cuerpo y solicitando que las autoridades mantengan firme el proceso judicial contra el confeso homicida.