La incertidumbre en el mercado energético global amenaza con presionar, una vez más, la economía familiar y el sector transporte en el Perú. Según el economista y exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, los precios del Gas Licuado de Petróleo (GLP), la gasolina y el diésel mantendrán una tendencia al alza debido a factores externos que escapan del control local.
Si bien el especialista reconoció que existe un componente interno —un desbalance generado por el reciente incremento del consumo que requeriría cerca de dos semanas para estabilizarse—, subrayó que el factor determinante es la inestabilidad internacional. «Ya nos alcanza desde ahora la inestabilidad del mercado internacional», advirtió el exministro durante una reciente entrevista radial.
Impacto en la cadena productiva
La relación entre el crudo internacional y los derivados que consume el Perú es directa y casi inmediata. El alza en los precios del petróleo se traslada, sin escalas, a los grifos locales. Para los hogares, el impacto es especialmente sensible en el precio del balón de GLP, utilizado de forma masiva para la preparación de alimentos.
En cuanto al transporte público y el traslado de mercancías, la dependencia del diésel y la gasolina configura un escenario de riesgo inflacionario. Cualquier incremento en el costo de estos combustibles suele derivar en una subida de los costos logísticos, lo que, en última instancia, podría trasladarse a los precios finales de bienes y servicios.
La excepción: el gas natural
No todo el panorama energético sigue la misma tendencia. Herrera Descalzi precisó que el gas natural se mantendrá al margen de estas fluctuaciones internacionales. Debido a su estructura de producción local —ligada al proyecto Camisea— y a un sistema de precios basado en contratos específicos, este combustible presenta una resiliencia frente a la volatilidad del petróleo.
El exministro señaló que, aunque se esperaba que la recuperación de la infraestructura de transporte de gas permitiera una mayor estabilidad económica, el peso de las condiciones externas sigue siendo el obstáculo principal para alcanzar una tranquilidad plena en el mercado energético nacional. Por ahora, el usuario final deberá prepararse para una etapa de precios volátiles en las gasolineras y puntos de venta de GLP.