La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) fue escenario de un operativo de inteligencia que puso al descubierto la expansión de las redes de extorsión hacia proyectos de infraestructura pública. Agentes del Grupo Terna de la Policía Nacional capturaron a tres sujetos que portaban un cartucho de dinamita, con el cual pretendían amedrentar a los encargados de las obras de ampliación de la Línea 2 del Metro de Lima que se ejecutan en las inmediaciones de la ciudad universitaria.
Según el comunicado oficial de la institución, los detenidos exigían la suma de 2,500 soles bajo la modalidad de «protección», una fachada común utilizada por las mafias de construcción civil para el cobro de cupos. La rápida intervención permitió no solo la captura de los sospechosos, sino también la incautación del material explosivo antes de que pudiera ser utilizado para perpetrar un atentado contra la maquinaria o el personal de la obra.
El Metro de Lima en la mira de la criminalidad
La zona de intervención, vinculada a los trabajos del megaproyecto de transporte masivo, se ha convertido en un punto crítico para la seguridad. La universidad precisó que los presuntos delincuentes dirigían sus amenazas específicamente a los responsables de la edificación de las estaciones que integran el campus con el sistema del Metro.
La UNMSM rechazó categóricamente estos actos delictivos que vulneran la tranquilidad de la comunidad universitaria. Asimismo, destacó que la captura es fruto de protocolos de seguridad articulados entre la oficina de seguridad interna y la Policía Nacional, un esfuerzo necesario dado el alto flujo de personas y trabajadores que transitan actualmente por el campus debido a las construcciones.
Escalada de violencia y seguridad preventiva
El hallazgo de dinamita dentro de un recinto académico subraya la peligrosidad de las bandas dedicadas a la extorsión en la capital. La universidad ha asegurado que continuará fortaleciendo las acciones de prevención para garantizar un entorno seguro, mientras los detenidos han sido puestos a disposición de las autoridades competentes para las investigaciones de ley.
Este incidente ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en las obras públicas de Lima, donde sindicatos informales y grupos criminales disputan el control de los proyectos más mediáticos del Estado. Las autoridades universitarias han instado a los contratistas y al personal académico a denunciar cualquier tipo de amedrentamiento para evitar que el campus sea cooptado por la delincuencia común.