En una operación táctica ejecutada la madrugada de este miércoles 7 de enero, la Policía Nacional del Perú (PNP) desarticuló una reunión clandestina en un inmueble de tres niveles que funcionaba como “búnker” en el distrito de San Juan de Lurigancho. La intervención, realizada en la zona de Chacarilla de Otero, dejó como saldo más de 40 personas intervenidas y el decomiso de armamento de alta peligrosidad.
El despliegue policial contó con la participación de agentes de la unidad SUAT y la División de Inteligencia de la Región Lima, quienes sorprendieron a los asistentes en el segundo piso del local, donde se desarrollaba una fiesta con orquesta en vivo. Para asegurar el éxito del operativo, los efectivos se vieron obligados a escalar las paredes del establecimiento, logrando reducir a los presentes antes de que pudieran reaccionar.
Hallazgo de armamento
Durante el registro del recinto, la Policía halló dos armas de fuego y un subfusil Mini Uzi de fabricación casera (hechiza). Tras las pesquisas inmediatas, se procedió a la detención formal de dos individuos que portaban dichas armas, quienes enfrentarán cargos por el presunto delito de tenencia ilegal de armas de fuego.
El ministro del Interior, Vicente Tiburcio, destacó que la intervención fue posible gracias a un exhaustivo trabajo de inteligencia previo. “Estamos actuando de forma preventiva para evitar que armas ilegales y organizaciones criminales pongan en riesgo a la ciudadanía, aprovechando las facultades que nos otorga el estado de emergencia”, declaró el titular del sector.
Investigaciones en curso
Los 40 intervenidos fueron trasladados a la sede policial correspondiente para su plena identificación y para determinar si cuentan con antecedentes penales o requisitorias vigentes. En paralelo, los peritos de balística de la Depincri San Juan de Lurigancho analizarán el armamento incautado para establecer si estas armas han sido utilizadas en recientes actos delictivos o sicariato en el distrito.
La operación conjunta reafirma la estrategia de seguridad en las zonas de mayor incidencia criminal de la capital, enfocándose en desarticular centros de reunión que sirven como base logística para bandas organizadas.