La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Lima ha iniciado una investigación preliminar contra los que resulten responsables del presunto delito de extracción ilegal de especies acuáticas en el litoral de Chorrillos. La medida responde a una serie de denuncias ciudadanas y videos viralizados que muestran a sujetos practicando la pesca por ‘traqueo’, una actividad prohibida por ley desde hace más de diez años debido a su impacto devastador en el ecosistema marino.
Representantes del Ministerio Público, en coordinación con la Policía Nacional, el Ministerio de la Producción (Produce) y la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi), se desplazaron hasta las inmediaciones del restaurante El Salto del Fraile para verificar los daños. Según el comunicado oficial, la institución reafirma su compromiso en la defensa de los recursos hidrobiológicos frente a actividades extractivas que afectan el patrimonio natural del país.
¿Qué es el ‘traqueo’ y por qué es tan peligroso?
La pesca por ‘traqueo’ es considerada un atentado directo contra la biodiversidad marina debido a su método no selectivo de captura. Según testimonios de pescadores locales recogidos por RPP, los infractores aprovechan la marea baja para desplegar redes extensas que rodean la rompiente y las rocas donde habitan especies comerciales de alto valor como la chita y la corvina.
A diferencia de la pesca con cordel o buceo tradicional —donde las capturas son limitadas y el cardumen puede escapar—, en el ‘traqueo’ se utilizan buzos dentro del área cercada para espantar a los peces de sus escondites naturales. Esto obliga a los animales a nadar directamente hacia las redes, atrapando toneladas de ejemplares en pocos minutos, sin respetar tallas mínimas ni periodos de reproducción.
Impacto irreversible en el ecosistema costero
La magnitud del daño es alarmante. Especialistas advierten que esta modalidad no deja margen de supervivencia para las especies jóvenes, lo que interrumpe el ciclo de vida y la renovación de los recursos en el litoral limeño. “Si hay cinco toneladas de chita o corvina en el lugar, con la red sacan absolutamente todo; no queda un solo pescado para el futuro”, sentenció un pescador de la zona bajo reserva de identidad.
Las autoridades continuarán con el análisis de los videos y las pericias ambientales para identificar a las embarcaciones y personas involucradas en este ilícito. La coordinación nacional de las fiscalías ambientales busca sentar un precedente para frenar la audacia de estos grupos que operan a plena luz del día, poniendo en riesgo la sostenibilidad de la pesca artesanal legítima en el Perú.