El 13 de febrero fue el puente Chancay; el 21 de febrero, el techo del patio de comidas en el Real Plaza de Trujillo; el 22 de febrero, una estructura del puente peatonal Ricardo Palma sobre la vía de Evitamiento. En un poco más de una semana, tres estructuras han caído, hemos perdido a más de 10 personas y los hospitales atienden a decenas de heridos.
Esto no es un huaico o un terremoto. Esto es negligencia, es error humano. Hay responsables en cada uno de los tres accidentes y sabemos quiénes son. Y, sin embargo, además de la tristeza, la impotencia, y la rabia, creo que una emoción que predomina es el hastío. “¡Otra vez!”, nos indignamos. “¿Hasta cuándo?”, nos preguntamos. Pero como ciudadanos, ¿qué más podemos hacer?
Creo que la primera acción es transformar estas emociones en empatía.
Pude haber muerto yo. Pudieron haber sido familiares míos. Mis compatriotas perdieron la vida.
La empatía conduce a la acción. ¿Qué hacemos, entonces? Demandar información. ¿Quiénes estuvieron a cargo de la obra, de las inspecciones, del mantenimiento, de los reglamentos? Y cuando tengamos esa lista de nombres, evitémoslos. No votemos por quienes se indignaron por el cierre del mall, ni por quienes proponen leyes laxas para las inspecciones.
¿Qué más? Anticipar. Se ha reportado que las estructuras de los malls Real Plaza de Cajamarca y Chiclayo son similares a la que colapsó. ¿Qué se está haciendo para esos casos, ahora mismo?
Y, finalmente, desde nuestras propias áreas, ayudemos. Como el traumatólogo que ha ofrecido sus servicios gratis a las víctimas de Trujillo, o los repartidores que trasladaron bomberos en sus motos. Abogados pueden asesorar para acciones legales, empresarios pueden exigir más información sobre los locales que alquilan y su seguridad.
Como arquitectos, nuestra responsabilidad es enorme. En primera línea, la responsabilidad ética y técnica de hacer las cosas bien, de cumplir con los reglamentos y los requerimientos de las inspecciones, de explicar a los clientes que el mantenimiento y la posventa son tan importantes como la construcción inicial. Tenemos la responsabilidad de ser transparentes con las maneras en cómo hacemos las cosas y de saber y querer explicarlas.
Estamos hartos. Pero no somos impotentes.
Cristina Dreifuss es Decana de la Facultad de Arquitectura y Diseño – UPN