Erick Moreno Hernández, el criminal más buscado del país, ya está en manos peruanas. En un operativo de seguridad sin precedentes en Paraguay, la Interpol entregó al cabecilla de una red de secuestros y extorsión que pretendía expandir su imperio delictivo en el Cono Sur. Su llegada a Lima esta tarde marca el inicio de una cuenta pendiente con la justicia por decenas de familias marcadas por la violencia.
El alias de “El Monstruo” no era una exageración mediática; era el sello de una crueldad que puso en jaque a la seguridad ciudadana de la capital durante años. Hoy, ese mito de invisibilidad terminó en la pista de la base Aerotáctico, en Paraguay. Erick Moreno Hernández fue entregado formalmente a la Policía Nacional del Perú (PNP) bajo un despliegue de seguridad digno de un objetivo militar, poniendo fin a su fuga y a sus pretensiones de internacionalizar su organización criminal.
Esposado de pies y manos, con el cabello corto y la mirada perdida que contrastaba con la arrogancia de sus videos extorsivos, Moreno Hernández abordó un avión Antonov de bandera peruana. Su destino: Lima. Su futuro: una celda de máxima seguridad donde deberá responder por una larga lista de secuestros, extorsiones y asesinatos que desangraron, principalmente, los distritos de Lima Norte.
El operativo: 100 agentes para un solo hombre
La entrega en Paraguay fue una exhibición de fuerza coordinada. Casi cien efectivos, helicópteros de vigilancia y unidades de operaciones especiales custodiaron el traslado del delincuente desde el penal La Emboscada, en la región de Cordillera, hasta la base aérea. Las autoridades paraguayas no quisieron correr riesgos; sabían que tenían en sus manos a uno de los criminales más peligrosos de la región.
El protocolo de entrega incluyó un acto simbólico y riguroso: frente a los mandos policiales de ambos países, se le retiró la capucha al investigado para confirmar su identidad y proceder con las firmas correspondientes. El agradecimiento entre la Interpol paraguaya y la PNP selló una de las extradiciones más rápidas y eficaces de los últimos tiempos, fruto de una cooperación internacional que no le dejó margen de maniobra al delincuente.
La “cajera” y la caída en el exilio
¿Cómo cayó el hombre que parecía tener ojos y oídos en todas partes? La inteligencia policial reveló que el hilo de la madeja lo entregó alguien de su círculo más íntimo: la denominada “cajera” de su organización. La información proporcionada por esta pieza clave permitió a los agentes de la Interpol rastrear a Moreno Hernández hasta una zona alejada y aparentemente tranquila de Paraguay.
Allí, “El Monstruo” pretendía pasar desapercibido como un ciudadano común, mientras —según reportes de inteligencia— trabajaba activamente en expandir su red criminal. Se sabe que desde el año 2023, Moreno había trasladado a otros ciudadanos peruanos hacia territorio paraguayo con el fin de establecer una sucursal de su banda delictiva. Su ambición era convertir a Paraguay en su nuevo centro de operaciones logísticas para seguir dirigiendo secuestros en el Perú mediante el uso de tecnología y emisarios.
Un historial de sangre y secuestros
La llegada de Erick Moreno Hernández a Lima, prevista para las seis de la tarde tras escalas técnicas en Cochabamba y Arequipa, es el alivio que esperaban decenas de víctimas. A “El Monstruo” se le atribuyen los secuestros más mediáticos y violentos de los últimos tres años, incluyendo casos donde las víctimas eran retenidas en condiciones infrahumanas mientras se exigían rescates millonarios.
Su organización no solo se dedicaba al secuestro extorsivo, sino que mantenía un control territorial basado en el sicariato y el cobro de cupos a pequeños empresarios y transportistas. Moreno Hernández era el cerebro detrás de una estructura piramidal que utilizaba el terror como moneda de cambio. Su captura en el extranjero rompe la cadena de mando de una de las bandas más organizadas que ha operado en la capital.
La justicia que viene
A su arribo a la capital, “El Monstruo” será trasladado de inmediato bajo estrictas medidas de seguridad a la sede de la Requisitorias o directamente a una unidad especializada de la PNP para las primeras diligencias. La Fiscalía ya tiene listo un robusto expediente que incluye interceptaciones telefónicas, testimonios de víctimas y declaraciones de colaboradores eficaces que lo señalan como el autor intelectual de múltiples crímenes.
El reto ahora para el sistema judicial peruano es garantizar que este proceso no se dilate. En un contexto donde la confianza en las instituciones está golpeada —con escándalos que rozan incluso a la cúpula policial y presidencial—, la condena de Erick Moreno Hernández se presenta como una oportunidad para demostrar que el Estado puede prevalecer sobre el crimen organizado.
El fin del mito
El traslado de hoy en el Antonov peruano no es solo el viaje de un preso; es el retorno de la justicia a los distritos de Comas, Carabayllo y Los Olivos, donde el nombre de “El Monstruo” generaba pánico. Al aterrizar en Lima, Moreno Hernández dejará de ser el fantasma que grababa amenazas desde la clandestinidad para convertirse en el reo que deberá enfrentar décadas de prisión.
La Amazonía tiene sus “Hostiles”, Palacio sus “Chifas”, pero las calles de Lima hoy se sienten un poco más seguras con el cabecilla de esta organización fuera de circulación. El “Monstruo” ha vuelto a casa, pero esta vez, para no salir.