El Fenómeno El Niño plantea un doble desafío para las empresas prestadoras de servicios de saneamiento (EPS): responder a las lluvias intensas y prevenir los efectos del déficit hídrico. Ante ese escenario, la Asociación Nacional de Entidades Prestadoras de Servicios de Saneamiento del Perú (ANEPSSA) coordina acciones con el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) y la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), con especial atención a las empresas que cuentan con menores recursos.
ANEPSSA: coordinación ante la emergencia
Gustavo Vargas Castillo, presidente del consejo directivo de ANEPSSA, señaló que la magnitud de los efectos climáticos previstos para los próximos meses exige una respuesta conjunta de las instituciones del sector. El objetivo, explicó, es facilitar que las EPS con mayores limitaciones técnicas, operativas y financieras puedan afrontar las contingencias y mantener la continuidad del servicio.
“Debemos articular esfuerzos para que las EPS de menores condiciones puedan tener facilidades para atender los efectos del Fenómeno El Niño que viene con bastante fuerza”, manifestó durante Expo Agua y Sostenibilidad 2026.
El representante de la asociación indicó que ya sostuvieron reuniones de trabajo con autoridades del Ministerio de Vivienda para gestionar declaraciones de emergencia en distritos de distintas regiones del país. Las medidas buscan atender tanto las zonas expuestas a precipitaciones intensas como aquellas que podrían afrontar escasez de agua.
Lluvias y déficit hídrico
Vargas explicó que las coordinaciones comprenden dos escenarios que requieren respuestas diferenciadas: los daños asociados a las lluvias de gran intensidad y las dificultades derivadas de la falta de agua, especialmente en regiones del sur.
“El primer Decreto de Emergencia estuvo relacionado a la ocurrencia de lluvias de gran intensidad, mientras que el segundo Decreto de Emergencia se enfoca en el déficit hídrico y sequías, cubriendo de esa manera las necesidades que vayan a presentarse”, sostuvo.
La preparación de las EPS resulta clave para reducir el impacto de estas contingencias sobre los sistemas de abastecimiento y saneamiento. Según Vargas, las empresas afrontan dificultades financieras, técnicas, operacionales y comerciales, pero mantienen sus esfuerzos para garantizar que la población reciba agua de calidad.
Cusco apuesta por la economía circular
Además de presidir ANEPSSA, Vargas está al frente de SEDACUSCO S.A., empresa que brinda servicios de saneamiento a aproximadamente 116 mil usuarios en la región Cusco. Entre sus principales instalaciones figura la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) San Jerónimo, que cuenta con un sistema de generación eléctrica alimentado por el gas producido durante el tratamiento de las aguas residuales.
La tecnología permite aprovechar los recursos generados por el propio proceso de saneamiento y reducir el consumo de electricidad convencional. “Se trata de un cogenerador de energía cuya tecnología nos permite ahorrar más de un millón de soles en energía eléctrica de gran impacto”, destacó Vargas.
El directivo señaló que la empresa busca consolidar una política de economía circular, que permita aprovechar los recursos y subproductos generados en sus operaciones, más allá del abastecimiento de agua potable y el tratamiento de aguas residuales.
Inversiones para mejorar el servicio
SEDACUSCO destina alrededor de S/ 60 millones anuales a inversiones en proyectos de saneamiento, bajo los parámetros establecidos por Sunass. La empresa apunta a ejecutar intervenciones eficientes y aprovechar la tecnología para fortalecer sus operaciones.
Vargas formuló estas declaraciones durante Expo Agua y Sostenibilidad 2026, encuentro que también sirvió de marco para la reunión del directorio de ANEPSSA y la conmemoración de los 25 años de la asociación.
La articulación entre las empresas prestadoras y las entidades del sector busca mejorar la capacidad de respuesta ante los riesgos climáticos. El reto será convertir las coordinaciones y medidas de emergencia en acciones concretas que permitan proteger la infraestructura, sostener el abastecimiento y reducir las afectaciones a los usuarios.