Energía nuclear vuelve al debate ante la fragilidad de la matriz energética peruana

En el Congreso existe una propuesta legislativa que abre la posibilidad de evaluar la energía nuclear como alternativa tecnológica.

por Edgar Mandujano

La discusión sobre la seguridad energética en el Perú vuelve a ocupar espacio en el debate público. En los últimos años, el país ha construido su matriz energética principalmente sobre tres pilares: el gas natural, la generación hidroeléctrica y, en menor medida, los derivados del petróleo. Sin embargo, recientes episodios vinculados a la infraestructura energética y las condiciones internacionales han puesto en evidencia las limitaciones de este esquema.

«La crisis energética demuestra que no podemos depender de un solo recurso; la diversificación y el análisis de alternativas como la energía nuclear son clave para garantizar la seguridad eléctrica del país», señala Rolando Paucar Jauregui, presidente del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN).

Desde inicios del siglo XXI, el gas natural se posicionó como la principal apuesta del país para la transición energética. Considerado un combustible más limpio que el petróleo y el carbón, permitió expandir la generación eléctrica y apoyar el desarrollo de otras fuentes renovables. No obstante, especialistas del sector advierten que la dependencia de un solo recurso energético puede convertirse en un riesgo estructural para el sistema eléctrico.

A este panorama se suma el escenario internacional. Los conflictos en Medio Oriente, una región estratégica para el suministro de petróleo, han generado incertidumbre en los mercados energéticos globales y presiones sobre los precios de los combustibles. Para países importadores o con sistemas energéticos parcialmente dependientes del petróleo, estos cambios pueden tener efectos directos en los costos de generación eléctrica.

En el caso peruano, otro factor relevante es el impacto del cambio climático. Fenómenos climáticos como el Niño Costero afectan la disponibilidad del recurso hídrico y, por lo tanto, la estabilidad de la generación hidroeléctrica, que históricamente ha sido una de las principales fuentes de electricidad del país.

Diversificación energética en agenda

En este contexto, especialistas del sector energético coinciden en la necesidad de ampliar el abanico de fuentes de generación eléctrica para fortalecer la matriz energética peruana. La diversificación no solo permitiría reducir riesgos frente a interrupciones en el suministro, sino también garantizar la estabilidad del sistema eléctrico en el largo plazo.

Hasta ahora, el debate público ha estado centrado principalmente en el desarrollo de energías renovables como la solar y la eólica. Sin embargo, en el ámbito técnico ha comenzado a discutirse otra alternativa tecnológica que hasta hace algunos años no formaba parte del debate nacional: la energía nuclear.

A nivel internacional, esta fuente energética ha sido incorporada en diversas estrategias de transición energética debido a su capacidad de generar electricidad de forma continua y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero. Países como Francia, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos y China mantienen programas nucleares activos y consideran esta tecnología como parte de sus planes de seguridad energética.

«La energía nuclear moderna, especialmente con los Reactores Modulares Pequeños, ofrece estabilidad y eficiencia para regiones aisladas, un aspecto que podría cambiar la realidad energética de ciudades como Iquitos», agrega Paucar Jauregui.

Nuevas tecnologías nucleares

Uno de los factores que ha reactivado el interés por la energía nuclear en varios países es el desarrollo de los llamados Reactores Modulares Pequeños (SMR). A diferencia de las centrales nucleares tradicionales, estos reactores están diseñados para operar a menor escala y con mayor flexibilidad en su instalación.

Los SMR pueden instalarse en espacios más reducidos —entre seis y ocho hectáreas— y están pensados para abastecer sistemas eléctricos regionales o zonas con limitada infraestructura energética. Esta característica ha despertado interés en territorios con condiciones geográficas complejas o con sistemas eléctricos aislados.

En el Perú, uno de los ejemplos frecuentemente mencionados en el debate energético es la situación de Iquitos, la principal ciudad de la Amazonía peruana. Con cerca de medio millón de habitantes, la capital de Loreto depende en gran medida de centrales termoeléctricas que utilizan derivados del petróleo.

El abastecimiento de combustible hacia esta región requiere complejas cadenas logísticas que incluyen transporte fluvial y almacenamiento especializado. Esta situación incrementa los costos de generación eléctrica y genera vulnerabilidad frente a interrupciones en el suministro.

Aunque el gas natural también participa en la generación eléctrica en la zona, su distribución se realiza de forma remota, lo que limita su expansión. Según estimaciones del sector energético, el gas representa aproximadamente el 21.9% de la generación eléctrica en la región.

Debate legislativo pendiente

En paralelo al debate técnico, el tema ha comenzado a tener presencia en el ámbito político. Actualmente, el Congreso de la República tiene en agenda un dictamen de allanamiento de una ley que promueve la generación eléctrica de origen nuclear y permite evaluar la instalación de Reactores Modulares Pequeños en el país.

De acuerdo con la propuesta legislativa, el objetivo no es iniciar inmediatamente la construcción de centrales nucleares, sino establecer un marco normativo que permita desarrollar estudios técnicos y planificación estratégica en torno a esta tecnología.

El proyecto también plantea la creación de condiciones regulatorias que permitan evaluar la viabilidad de proyectos nucleoeléctricos en el futuro, así como la capacitación de profesionales y el fortalecimiento institucional del sector.

Hoja de ruta hacia el 2040

En el plano técnico, el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) ya trabaja en iniciativas vinculadas al posible desarrollo de la energía nuclear en el país. La entidad mantiene coordinación con el Ministerio de Energía y Minas para elaborar una Hoja de Ruta al 2040 orientada a evaluar el potencial uso de esta tecnología en la generación eléctrica.

Este proceso se desarrolla bajo la metodología de hitos de infraestructura nucleoeléctrica establecida por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), organismo que supervisa el uso seguro y pacífico de la energía nuclear a nivel global.

La planificación contempla estudios de factibilidad, evaluación de infraestructura, desarrollo de capacidades técnicas y análisis de impacto ambiental. En la experiencia internacional, este tipo de procesos suele tomar varios años antes de que un país decida implementar un proyecto nuclear.

«Estamos en una etapa inicial, pero sentar las bases legales y técnicas ahora permitirá que el Perú tenga un plan sólido y seguro para integrar la energía nuclear en el futuro», concluye Rolando Paucar Jauregui.

Por ahora, el debate en el Perú se mantiene en una etapa inicial. Sin embargo, la discusión sobre la crisis energética en Perú y la necesidad de fortalecer la seguridad energética nacional vuelve a poner sobre la mesa la importancia de diversificar las fuentes de generación eléctrica.

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